Remington Premier Accutip para escopeta

Ver para creer

Saúl Braceras

Cuando pensábamos que estaba todo inventado para cartuchos de escopeta con bala, Remington aparece con dos opciones a cual más interesante. Éste es un fabricante que siempre está muy pendiente de las necesidades de su público y es por ello que, en general, suele ir por delante de éstas. Hoy traigo a estas páginas una de las dos ideas para mejorar el rendimiento de nuestra escopeta. En próximas ediciones veremos la Premier Copper Solid.

Remington Premier Accutip

El proyectil Premier Accutip de 385 grains está compuesto de un sabot y del proyectil con envuelta de cobre, núcleo de plomo y caperuza de material sintético. Obsérvense los agujeros de la caperuza que tanto han dado que hablar.

Este proyectil de latón es lo último de Remington en tecnología aplicada a las balas para escopeta. Su sola apariencia nos traslada a un escenario de caza salvaje. Para ello cuenta con una caperuza de polímero agujereado, denominado por el fabricante como “Power Port Tip” que, si la miramos desde arriba, veremos que cubre la mayor parte de la ojiva. De esta forma es fácil advertir que la punta hueca es mucho mayor que la de cualquier otro proyectil de escopeta que haya en el mercado actual.

Gracias a la caperuza de polímero agujereada, el cuerpo del proyectil se hace más aerodinámico. La envuelta es de latón y la tecnología para desarrollarla similar a la que se usó en la punta Remington Golden Saber de pistola. También se suman, a modo de herencia de ésta, los cortes que muerden a la caperuza de plástico, que se utilizaron en el citado proyectil de pistola. Éstos, como es lógico, sirven para lograr la ruptura de la envuelta e iniciar la expansión.

Y ahora nos sumergimos en el mundo de las teorías sobre el porqué de los agujeros que le dan nombre de Power Port y sobre las que hay un sinfín de ideas, desde las más peregrinas hasta la más cierta, la del fabricante.

Una teoría esbozada por algún genio de salón dice que estos agujeros se comportan con un Venturi, pero para que esto fuese así éstos deberían atravesar por completo el cuerpo del proyectil, como en el Stendebach, que llevaba un agujero central pasante estriado.

Caja de cinco cartuchos Remington Premier Accutip.

Como vemos, la base es tipo Bevel y por tanto, los agujeros de la caperuza no son pasantes, desechando la teoría del Venturi, otra osadía como en general todo lo de Internet.

 

El más peregrino de los mitos actuales, agárrense porque tiene traca, es que estos agujeros silban para petrificar al animal en su sitio. Primero, no silban, y de hacerlo sería una desventaja. A modo de ejemplo diré que las flechas lanzadas por un arco silban y esto hace que no se deba disparar por encima de los 35-40 metros, pues la velocidad inicial ya ha bajado lo suficiente como para que el silbido anuncie su llegada y los animales las esquivan. Hay un video del fabricante de flechas Easton, donde se ve que disparan a un ciervo cola blanca a más de 50 metros mientras éste está comiendo, pero cuando la flecha está por alcanzarlo se agacha dejándola pasar por encima.

Aunque esta munición está desarrollada para escopetas de cañones estriados, en los lisos funciona de maravilla.

 

Como vemos, la ficción siempre va por delante en estos genios de Internet, una tierra de nadie donde cualquier interfecto escribe.

Según los ingenieros de Remington que lo diseñaron, los agujeros se deben para agregar resistencia o “drag” en inglés. Según ellos, se trata de crear un centro de presión en un punto de convergencia de todas las fuerzas que actúan durante el vuelo del proyectil. Queda claro que hay una relación muy importante para la precisión final entre el centro de gravedad de una punta y el centro de presión de ésta en vuelo.

Para diseñar un proyectil como el Accutip hay que disponer de una gran tecnología y conocimientos.

No debemos olvidar que los proyectiles de escopeta suelen ser muy gordos y poco largos, es decir, que los podemos comparar más a los de un arma corta que a los de las largas. Por ello se ha reducido el calibre a un 14,7 mm. en vez de los +- 18 mm. de un calibre 12. Además, con la caperuza se gana aerodinamia y mayor longitud total. Esto beneficia el vuelo y, por ende, la precisión final.

Como es lógico, el centro de gravedad de un proyectil está dado por el reparto de masas en su diseño, por lo tanto, la única variable es el centro de presión y las fuerzas que lo envuelven y de éstas las más fáciles para utilizar es la resistencia. Y con los agujeros es lo que se gana, ya que el aire entra a través de los mismos y al circular actúa como freno.

La base del proyectil calibre .58 (14,7 mm.) es del tipo similar al  Bevel base y el núcleo es de plomo puro soldado a la envuelta, del inglés “bonded core”. De esta forma se retiene un altísimo porcentaje del peso original de 385 grains. Y en cuanto a expansión, se puede obtener hasta un promedio de 24 mm. de diámetro.

Existen dos cargas en el calibre 12, para 12-70 con 385-grain a 1.850 p/s y para 12-76 o Mágnum a 1.900 p/s.

El promedio de 20 disparos en 4 grupos de 5 dio como resultado a 70 metros 65 mm. En esta diana fueron 60 mm, lo mismo que pide la normativa europea para rifles express a 50 metros.

Campo de tiro y caza

Según su fabricante, estos proyectiles son para cañones rayados, pero los he probado en una escopeta de cañón liso y las pruebas de precisión han sido espectaculares. Cabe agregar que, además, a la escopeta le monté un visor de punto rojo para evitar el error de altura en los impactos al no poseer el arma un alza.

El promedio de 20 disparos en 4 grupos de 5 dio como resultado a 70 metros: 65 mm. Tengamos en cuenta que la normativa europea para rifles express, sí digo rifles express, es de 60 mm a 50 metros. Llama la atención la velocidad del proyectil, pues no tiene nada que ver con las antiguas balas de escopeta. Además, su trayectoria es muy tensa.

Su rendimiento en la caza lo pude comprobar en una mañana fría de este invierno, donde en una manchega montería se me apareció un buen jabalí corriendo de izquierda a derecha a unos 60 metros. El disparo lo dejó en su sitio. Creo que ni se enteró de lo que había ocurrido. Al acercarme y darle la vuelta me encontré la razón de tal comportamiento: el agujero de salida era más grande que el puño de mi mano. Tal resultado se debió al su poder de expansión.

¡Buena caza!

La efectividad de este cartucho de bala para escopeta está fuera de dudas. Obsérvese el agujero de salida en este jabalí, que si bien tenía buen porte, el destrozo es impresionante.

Nota: agradezco la cesión de material para este reportaje a Borchers S.A., C/ Industrialdea 22, Guernica. 48300 Vizcaya. Tel: 946.252.029. www.borchers-sa.com

 

 

 

 

 

 

 

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