.308 W., .300 W. Mag.  o  .375 H&H Mag   

Tres calibres con infinidad de seguidores

Un amigo, apesadumbrado, me relataba sus desventuras de la pasada brama o berrea, “se me fue; lo tenía a menos de cien metros, y yo a esa distancia no puedo no acertar; lo que pasa es que el .308W es pequeño para los ciervos, debería utilizar un calibre mayor”, afirmaba totalmente convencido de su experiencia. Y en rueda de cazadores se suscitó lo de siempre: “el calibre que yo uso es el mejor porque bla, bla, bla…..”  e inmediatamente arrancó cada uno con su calibre favorito, sus puntas especiales, con sus mejores recargas.

El búfalo del relato.

Por supuesto que hay muchísimos calibres excelentes con muchos adeptos, pero quiero hacer hincapié en tres, a los que defino de la siguiente manera: el .308 W “el más popular”; el .300 W. mag. “veloz y poderoso” y el .375 H&H mag. “el monstruo”. Tres calibres que tienen infinidad de seguidores cada uno.

De ninguna manera quiero establecer comparaciones que podrían ser muy desagradables para muchos buenos cazadores que utilizan alguno de estos excelentes calibres, simplemente es mi intención plantear elementos que pueden ser de utilidad en el momento de definir un lance cinegético, es decir, aquél en el que debemos abatir la pieza tan ansiada; sobre todo para aquellos que recién se inician.

Puntas Sierra 30 cal. 170 gr Flat Nose, especiales para animales de piel fina como el puma.

Casi toda nuestra fauna de caza mayor (salvo contadas excepciones), puede ser cazada por cualquiera de estos tres calibres, en algunos casos estaremos “justos” y en otros “sobrados”; por ejemplo, en el caso del ciervo colorado o venado el .308 W exige que la distancia de disparo no sea más de doscientos metros, y que la munición empleada tenga una energía cinética mínima, es decir, que pongamos un cierto peso a una determinada velocidad. Personalmente, para este lance usaría puntas de 180 gr a 2.650 pies/seg.  Y quiero aclarar un concepto cuando establezco los límites para el .308 W: me refiero a las condiciones ideales a las que debe ser usado el calibre para estar dentro de la ética del cazador y NO a las circunstancias fortuitas o puntuales en las que se pudo disparar sobre un animal a mayor distancia y con menor peso de punta, aunque el resultado haya sido su cobro. Habla bien de este calibre, que por lo general, los rifles son ligeros y su retroceso es suave, son buenos para caminar durante horas, sin que su peso se sienta demasiado.

El tipo de punta a emplear y el lugar de impacto son fundamentales a la hora de la definición, es decir, que las variables se van incrementando, a medida que nuestras posibilidades de elección también.

Como diría “El Gran Elefante”, mi querido amigo Tony Sanchez-Ariño, “la bala en su sitio” es lo fundamental, es preferible un tiro de .375 H&H Mag. en el corazón que un tiro de .458 W.M. en las tripas.

Si volvemos al venado del ejemplo anterior, pero esta vez lo hacemos con un .300 W mag., en este caso a una punta de 180 gr. la empujaremos con más fuerza, podremos ponerla más o menos a 3.050 pies/seg., y nuestro disparo podrá ser a mayor distancia, y digo podrá porque soy de la idea de que la caza a corta distancia es hermosa, excitante y más deportiva, pero como dije antes, respeto la opinión y las circunstancias de cada lance; este calibre nos permite efectuar disparos con mucha precisión a 350 metros, sobre todo si contamos con algún visor telescópico de varios aumentos o variable, y con apoyo, aunque repito que para mí cuanto más cerca es el disparo, tanto mejor, puedo valorar bien sobre qué estoy disparando y el acercamiento es lo que más disfruto de la caza.

Puntas Hornady .375 cal. 300 gr R-N soft.

Conozco verdaderos defensores acérrimos del .300 W mag, y tienen, según ellos, miles de argumentos para definirlo como el “mejor cartucho” de caza mayor en nuestro país; junto con algunos de mis compañeros de cacería hemos llevado a cabo unas cuantas experiencias en polígono y cazando sobre animales pesados con éste, pudiendo hacer cientos de comparaciones de balística de efectos sobre animales de buen porte, con diferentes tipos de puntas, diversas cargas de pólvoras, etc., etc., y por lo general con resultados altamente satisfactorios.

Sería interminable enumerar las recetas de recarga, pero a modo ilustrativo, las puntas Speer McTip de 180 gr, con 76 gr. de IMR4350 en mi .300 W. obtengo unos resultados excelentes. A 150 metros en polígono concentré seis tiros en un diámetro de 3 cm. y en cacería fue archiprobado sobre jabalíes y venados; la variedad de puntas que ofrece el mercado para el calibre .30 es muy grande, como así también las municiones factory.

No hace mucho, junto con Eduardo experimentamos la munición Fail Safe de Winchester sobre un macho de aproximadamente unos 120 Kg bastante respetable. Eduardo le disparó de frente, en el pecho, un poco hacia abajo y a  la izquierda; el jabalí corrió unos cincuenta metros; una vez que estuvimos a su lado pudimos observar que no había una gran herida de salida del proyectil, éste atravesó en diagonal al animal, salió por el bajo vientre y volvió a penetrar en el jamón derecho, de manera que al proyectil lo recuperamos inmediatamente debajo del cuero, presentando un muy pequeño hongo de deformación en la punta; no perdió casi nada de su peso original, y su comportamiento fue casi como un proyectil blindado. En la posterior autopsia de campo comprobamos que había impactado en pulmón, corazón, hígado, y pierna; no sé qué hubiese pasado con un tiro no tan certero.

Analizamos qué hubiese pasado si el disparo hubiera sido con las puntas Hornady 180 gr RN, que tantas satisfacciones nos dieron, y los criterios fueron similares: no hubiera habido tanta penetración y las heridas habrían sido mayores, tolerando algunos errores de precisión y probablemente algo de pérdida de peso del proyectil.

Otra experiencia con mi .300 W Mag. Ruger, fue con munición Hornady Flat  de 170 gr, cuyo fabricante aconseja no usarla a velocidades superiores a los 2.800 pies/seg. Sin embargo, las he usado a 3.050 pies/seg. sobre animales de piel fina, pumas, sobre los cuales, los efectos de esta munición son devastadores e incapacitantes en el acto, por supuesto si el proyectil impacta en lugar adecuado.

Rifle Winchester XTR cal. 308 W y munición Winchester Fail Safe.

Repito: a pesar de ser un calibre poderoso y con una trayectoria muy rasante es fundamental “el tipo de punta” y “lugar de impacto”, además de trabajar en los rangos técnicos aconsejados (de peso, velocidad y distancia). No puedo dejar de mencionar a la punta que considero “la estrella” para mi .300 W. Mag., me refiero a las Nosler Partition en sus dos versiones de Spitzer y Protected Point, las que uso en 180 gr, y disparo a unos 3.050 ft/seg. en la boca de mi Ruger Mark II, con resultados más que satisfactorios en cuanto a precisión y killing power. Muchas alegrías me han dado estas puntas a lo largo de mi vida cazadora.

 

Larga vida para las Partition.      

Hay infinidad de motivos por los cuales un cazador se siente mejor con un rifle de un determinado calibre que con otro; muchos aducen que el .308 W tiene un menor retroceso que los .300WM ó los .375H&H, también influye el peso del arma en la determinación del empuje de retroceso. Además, no debemos olvidar las experiencias que cada uno ha tenido con un determinado cartucho, las satisfacciones que le dio en uno u otro momento; en todas estas cosas se basan para definir sus sentencias los “viejos cazadores”, las cuales sirven de punto de partida a los iniciados, hasta que manejen sus propias experiencias de caza.

Y “el monstruo”, o sea el .375 H&H mag. disipa cualquier duda en lo que a potencia se refiere, y voy a tratar de ser lo más imparcial posible en la comparación de éste con los demás, pues todos saben que mi predilección por él es muy grande, realmente para mí es un cartucho “rey”.  Si pensamos que desde su aparición en el mundo allá por el año 1912 tiene plena vigencia en todos los ámbitos de cacería, en África es sin lugar a dudas el número uno; sus municiones factory se consiguen en cualquier lado. Si hablamos de recarga, podemos movernos en un rango amplio en lo que a pesos de puntas se refiere, desde 200 gr. hasta 350 gr. , y en cuanto a pólvoras acepta, muchas con muy buenos rendimientos, por citar algunas: las IMR4350, IMR4895, Reloder 19, Reloder 22 y hasta con nuestra venerable A-27 he conseguido recargas sumamente precisas.

Rifle Máuser 98 Custom cal. .375 H&H Mag. proyectiles Premium Swift A-Frame y Woodleigh Welcore de 300 gr.

Hay muchas maneras de medir la potencia en las armas, la  energía cinética  (E=½ m v2) donde la expresión cuadrática de la velocidad dificulta comparar proyectiles de diferentes calibres; el momento (M=m v) donde se multiplica la masa del proyectil por su velocidad; el Knock Out de Taylor (KO= m v d), acá “Pondoro” Taylor multiplicaba el momento por el diámetro del proyectil. Existen otras fórmulas más modernas de medir la potencia, sobre todo las que usan  densidad seccional, coeficiente balístico, etc., pero no es mi intención entrar en desarrollos matemáticos, sino dar algunos elementos de comparación con estas fórmulas en las que llevando los pesos de las puntas a libras podrán  comparar potencias.

Una comprobación en polígono de tiro de una recarga con puntas de 270 gr. Speer Boat Tail, y con 78 gr. de IMR-4350, con una velocidad en boca de casi 2.700 pies/seg. , en un cañón de veintiséis pulgadas, agrupó cinco disparos en un círculo de 4 cm a 150 metros, y estando reglado en cero a 180 metros, agrupó cinco disparos en un círculo de 9 cm, a 300 metros, impactando solamente 12 cm. por debajo del centro, lo que considero un test con resultados excelentes.

La berrea pasada cacé un ciervo de cuerpo muy grande, no así su cornamenta, con una recarga para el monte pampeano (la llamo así) punta de 300 gr. Hornady R-N, con IMR-4350 77 gr., que en mediciones en polígono dio una velocidad en la boca del cañón de 2.530  pies/seg., el disparo fue a unos sesenta metros solamente, le entró al ciervo desde el pulmón derecho, en diagonal, hacia la paleta izquierda, sin orificio de salida. En la posterior autopsia y análisis del comportamiento del proyectil, pudimos observar que se fragmentó, manteniendo una parte del mismo, de un determinado peso, la trayectoria en diagonal que llevaba, alcanzando a estirar el cuero desde adentro hacia fuera, pero sin perforarlo. Allí Eduardo hizo un corte en cruz y recuperamos partes del proyectil fragmentado separado de su camisa y la totalidad de ésta, con parte de plomo en su interior; son muchas las veces que pude observar la fragmentación de los proyectiles Hornady RN;  la “fragmentación” plantea una cantidad de “proyectiles secundarios” que producen alta incapacitación en el cuerpo del animal, impactando en los grandes vasos sanguíneos, o en la “fontanería” como lo llama Kevin Robertson, a la zona de salida y entrada de los grandes vasos y arterias al corazón, donde luego de una autopsia se puede ver que el proyectil impactó en algún hueso alejado de los grandes vasos y, sin embargo, éstos fueron alcanzados por esos proyectiles secundarios producidos por la fragmentación. Y están los “proyectiles Premium” que deforman mucho y pierden poco peso, los famosos “mushrooms” (hongos), los que más uso en mi querido .375 H&H Mag. son los Swift A-Frame, los Woodgeigh Weldcore. Son de un comportamiento magnífico, expanden de igual manera en grandes animales como en otros más pequeños, y con una retención de casi el 100% del peso.

Rifle Ruger Mark II cal. 300 W. Mag. puntas Hornady y Nosler Partition.

Disparé sobre búfalos de casi una tonelada de peso directamente con mis recargas con punta Swift A-Frame de 300 gr, derribando de un solo disparo bien colocado en el medio del pecho de un gran macho a no más de veinte metros; se desplomó en el sitio. Estos proyectiles son una garantía, sobre todo cuando la caza se realiza en alguna manada, donde las posibilidades de usar puntas blindadas es un gran riesgo de atravesar un búfalo limpiamente e impactar a algún otro que se encuentre atrás, con los consabidos peligros que esto implica, además del problema económico.

Mi .375 H&H mag tiene acoplada una mira óptica Carl Zeiss 3-10×50 con retícula iluminada, con montaje muy bajo y 26 pulgadas de cañón, una culata recta con carillera y un muy buen culatín de goma, y les aseguro que el retroceso no es mucho más severo que el de un .300 W, como asimismo el peso del arma. Es más, creo que pesa menos que algunos .300W a los que se les ha acoplado miras muy grandes, así que recién podría pensar en una desventaja, en cuanto a estos parámetros, con los 308 W solamente.

Espero haber aportado algo al bagaje técnico-cinegético de mis lectores, si así es, bienvenido sea, y si no, habré cumplido con el decir de un colega portorriqueño: ”si no puedes convencer, al menos confúndelos”.

 

Jorge Borque

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