Reimer Johannsen .416 Rigby

Un alemán para África

El mundo de las armas finas es muy grande a pesar de que el sector de compradores naturales es pequeño, si lo comparamos con otros. El porqué es fácil de entender, aunque sea pequeño, tiene un gran poder adquisitivo y por ello, los armeros de todo el mundo sueñan con hacerse un sitio allí. Reimer Johannsen es un fabricante alemán contemporáneo de armas de caza y de un sinfín de piecería para la industria armera.  También fabrica y distribuye sus propios dies de recarga como así también un larguísimo etcétera en accesorios y complementos.

Hace unos años introdujo nuevamente en el mercado su propia versión del cerrojo Mauser Mágnum, totalmente producido en Alemania. Y su estánd en la feria IWA Núremberg es un lugar de peregrinaje para armeros y entusiastas de las armas porque allí año tras año se suman novedades.

Entre sus productos propios destacan sus rifles que han sabido ganar una amplia reputación por su calidad y terminación. Su dirección: calle Haart 49, D-24534 Neumuenster, Alemania.

 

Un .416 Rigby para usar

El arma es muy sobria, aunque está enjoyada por los grabados de mi amigo Vicente Alberdi, por tanto, este rifle fue terminado en España bajo su mano experta. Pero sobre su ornamentación volveré más tarde.

Estamos ante un rifle con cerrojo Mauser/Johannsen Mágnum que aporta su fortaleza y, sobre todo, comodidad para manejar el largo y potente cartucho diseñado por John Rigby a comienzos del siglo XX. Su cargador lleva una extensión para poder albergar cuatro cartuchos más uno en recámara.

El arma está profusamente grabada.

Detalle del montaje EAW. Llama la atención la falta de una rabera larga.

 

 

 

 

 

 

 

Sobre el cajón de mecanismos encontramos un montaje EAW que incorpora un visor Swarovski Habicht PV de raíl de 1,25-4×24 de retícula con círculo y punto. Esta retícula nunca me ha gustado, prefiero con diferencia la 4 o 4ª y hasta la nº 1; particularmente, creo que cuanto menos cosas haya en la retícula es más sencillo adquirir el blanco sin pensárselo dos veces.

En cuanto a los aumentos, creo que la elección ha estado por debajo de lo que un cartucho como el .416 Rigby permite, ya que a pesar de sus 400 grains, es un tiro muy tenso hasta 150 metros, por tanto, hubiera preferido un poco más de aumentos.

La bola del asa de apertura ha sido grabada de forma muy profunda para dar un mayor agarre.

En la versión Johannsen del cerrojo Mauser Mágnum, su seguro es de tres posiciones en línea. Tiene un disparador regulable, tanto en sensibilidad como en recorrido. Todo un acierto.

Particularmente, me gusta la larga y cómoda asa de apertura, porque en un rifle para caza peligrosa es menester una de este tamaño para evitar que nuestra mano resbale sin llegar a abrir el cerrojo en un momento crucial.

Su cañón tiene una longitud de 60 cm., muy habitual en rifles recamarados a este calibre; aunque no hubiese estado de más algunos centímetros extras. Sobre éste hallamos los aparatos de puntería convencionales, con regulación lateral en su alza. La misma tiene una hoja fija y un librillo para 75 y 100 metros respectivamente.

Aunque Reimer Johannsen es alemán, sus rifles tienen una fisonomía muy británica, como es el caso. Pequeños detalles como el enganche para la correa a casi la mitad del cañón o su culata recta, lo atestiguan.

Su peso es correcto, pues ronda los 4,9 kg. y para un .416 está bastante bien; aunque desde hace tiempo cada vez más prefiero los rifles más y más ligeros. El porqué hay que buscarlo en que siempre los llevo en mi mano, sin cederlos a nadie, y durante el disparo de caza, ante el lance, puedo tirar con un cañón de 88 mm. y no me entero. Pero, sí me entero llevándolo todo el día a cuestas.

La chimaza está en consonancia con un arma de grueso calibre y que por lo tanto debe asirse con seguridad.

En los laterales del cajón de mecanismo lleva dos refuerzos metálicos que comprimen la madera para presentar más robustez ante los fuertes retrocesos del arma/cartucho.

 

 

 

 

 

 

 

Los grabados son florales donde las hojas de roble se entremezclan con volutas y en la tapa del cajón de mecanismo hay un exquisito elefante con la firma, como adelanté, de Vicente Alberdi, uno de los mejores grabadores de Europa.

El asa de apertura ha sido grabada de forma muy profunda con hojas de acanto para dar un mayor agarre a este elemento.

 

La calidez de la madera

En la tapa del almacén de cartuchos hay un exquisito elefante con la firma de Vicente Alberdi, uno de los mejores grabadores de Europa.

La culata es de nogal con un veteado bello y correcto en el sentido del retroceso; esto es muy importante, sobre todo en el área de la garganta de la culata, donde ésta se afina y, de no correr las vetas en sentido longitudinal, podría partirse.  Más teniendo en cuenta el retroceso del .416 Rigby.

Tiene una carrillera pequeña que recuerda los viejos rifles de cerrojo de John Rigby, lo cual encaja con la filosofía del conjunto. El segrinado es de punto de diamante y está perfectamente ejecutado.

La chimaza es el término medio justo, no es el mango de una pala estadounidense ni la delgadez excesiva de algunas europeas. Está en consonancia con un arma de grueso calibre y que por lo tanto debe asirse con seguridad. Por último, lleva un puntal de ébano muy común en armas de esta guisa. Sobre los laterales de la culata, a la altura del cajón de mecanismo, lleva dos refuerzos metálicos que comprimen la madera para presentar más robustez ante los fuertes retrocesos del arma/cartucho.

El pistolete es suave, en un cartucho como el .416 Rigby prefiero uno más curvo. En su parte inferior lleva un colotro donde hay un punto de mira más alto. Llama la atención que no presente una rabera larga, no tanto por su fortalecimiento al conjunto, que lo hace, sino por la parte estética.

El alza tiene una hoja fija y un librillo para 75 y 100 metros respectivamente. El cañón tiene 60 cm., muy habitual en rifles de este calibre, aunque no hubiese estado demás algunos centímetros extras.

El visor Swarovski Habicht PV de raíl de 1,25-4×24 es un poco justo para la balística de un .416 Rigby.

 

 

 

 

 

 

La cantonera es una Silver Pad como suele ser en estos casos en los que se buscan los mejores elementos para ensalzar al conjunto. Desde la cantonera hasta el disparador hay 37 cm., es decir, la misma que uso en mis rifles de África, ya que con los de cazar en Europa suelo usar 36 cm. debido a la ropa de abrigo.

 

Una mañana en el campo de tiro

Los rifles de Reimer Johannsen tienen una fisonomía muy británica y detalles como el enganche para la correa a casi la mitad del cañón, lo atestiguan.

La culata recta minimiza mucho el relevamiento y el retroceso del rifle.

En un .416 Rigby prefiero un pistolete más curvo para tener un mejor agarre.

En el cerrojo Mauser/Johannsen Mágnum el seguro es de tres posiciones en línea.

 

 

 

 

 

 

 

Como el cartucho .416 Rigby es un viejo conocido, utilicé mis recargas de 300 y 400 grains con 87 y 80 grains respectivamente de la extinta (al menos en España) pólvora Tubal 5000, salpimentado con pistones Federal 215.

La culata recta minimiza mucho el relevamiento y el retroceso del rifle, que con sus 4,9 kg., es recio, pero no mata a nadie que esté por detrás de la culata, por delante sí.

El colotro esconde un punto de mira más alto.

Excelente grupo a 100 metros con proyectiles de 300 y 400 grains.

 

 

 

 

 

 

 

Me gustó mucho el disparador y todo hizo que los disparos se sumaran con alegría en unos grupos muy estrechos a 100 metros, como la foto que publico.

Un gran rifle para la más excitante de las cacerías.

 

Saúl Braceras

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