Nuevo Rigby en .577 Nitro

El más perfecto cazador de elefantes

Se trata del primer express de esta marca en calibre .577 Nitro después de más de cien años y ha vuelto a su sistema Rising Bite, el resurgimiento de este gran éxito de John Rigby en el nuevo calibre .416 nº2 con pestaña, lo cual beneficia su uso en armas de cañones basculantes. Según los registros de la casa Ribgy el último express Rising Bite en este calibre se produjo en 1907.

Teniendo en cuenta que desde 1911, cuando desarrolló el cartucho .416 Rigby, al que puso en el mercado un año después, supo ganar día a día mayores entusiastas para este mega-eficiente cartucho, ahora vuelve con uno más específico para armas basculantes.

En la actualidad, gracias a la colaboración del Dr. Eckhard Stief, la empresa londinense puso en el mercado el .416 Rigby Nº2 con el que recamara a su rifle express Rigby Rising Bite en esta segunda etapa. Ya que en 1910 John Rigby decidió suspender la fabricación de su rifle express Rising Bite debido a los costes de fabricación. El último ejemplar de esta serie fue producido en 1932 y pertenecía a una pareja en calibres: .405 Winchester y .350 Nº2, que fueron enviados al Marajá de Karauli. Se fabricaron en total unos 1.000 ejemplares.

Como ya dije en el artículo sobre el Rising Bite en .416 Nº2, el  significado del nombre es algo así como “mordisco ascendente”, aunque en realidad es una pieza rectangular ascendente que entra en una prolongación de la lista. Profundizando más el Rising Bite, es el tercer cierre del rifle para minimizar el efecto tijera y aumentar la sujeción al introducirse, desde abajo, la pieza ascendente en la citada lista de los cañones. Al igual que sus otros hermanos mantiene sus pletinas con la típica ola de Rigby permitiendo una rápida identificación de su marca.

Con el cambio de política impulsado por su director, Marc Newton, Rigby ha decidido introducirlo nuevamente. El nuevo Rising Bite es totalmente fiel al original y para ello se utilizó uno que fue enviado al Maharajá de Udaipur en 1902.

Su primera aparición en sociedad fue en la Convención Anual del Safari Club en febrero de 2016 y el cartucho elegido fue el .470 Nitro. Este rifle fue finalizado en diciembre de 2015 con el trabajo del maestro grabador belga, Roland Baptiste. Con gran acierto se puede encargar el Rising Bite en cartuchos que van desde el .416 al .600 Nitro.

En el artículo sobre el .416 Nº2 ya advertí que se trataba de un arma de caza peligrosa y, como es lógico, ha sido dotada de expulsores automáticos, con más razón en uno calibre .577 Nitro.

El express Rigby Rising Bite

Como menciono en la entradilla, John Rigby llevaba más de cien años sin producir ningún rifle express en calibre .577 Nitro, lo cual nos habla del declive de la caza mayor de los grandes animales, pues este cartucho era el preferido de los cazadores de elefantes, como podemos ver en el libro de Tony Sánchez-Ariño, “Cazadores de elefantes, hombres de leyenda”, editorial Nyala, pues de los 49 principales profesionales 16 lo utilizaron. El segundo fue el .416 Rigby y el tercero, mi querido .450 3 ¼”, Nitro que fue con el que me inicié en el uso intensivo de los rifles express. Pero mi pasión por los rifles de gran calibre fue desde siempre y  nunca olvidaré el Dumoulin en .500 Jeffery que me prestaron para abatir mi primer búfalo en Sudáfrica, hace más de 40 años.

La apertura de la chimaza es de llave

Este nuevo vástago de John Rigby es un homenaje que un cliente ha querido hacer a un gran elefante de Tsavo en Kenia, Satao. Y para ello, el artista finés Saija Koskialho, ha incluido en sus grabados en la parte inferior de la báscula una imagen del mismo.

El nuevo propietario de este Rising Bite en calibre .577 Nitro divide su tiempo entre su finca en Zambia y el norte de su Europa natal. Sobre el nuevo modelo nos dice: “Le he dado el tiempo necesario a Rigby para llevar a cabo mi express y estoy encantado con el resultado. Quería hacer un tributo a Satao porque creo en el conservacionismo y el buen manejo de la caza ayuda a la vida salvaje a reconducir el creciente problema hombres-animales.” Satao era un elefante gigantesco, nacido aproximadamente en 1968 y muerto por flechas envenenadas a manos de furtivos el 30 de mayo de 2014. Se trataba de uno de los paquidermos más grandes o el más grandes de Kenia debido a sus colmillos que superaban los dos metros de longitud.

En cuanto a la realización, el director de John Rigby, Marc Newton, nos comenta. “Estamos extremadamente orgullosos de haber finalizado este proyecto que, como siempre, hemos tenido un cliente que nos ha apoyado y el resultado habla por sí solo: un hermoso rifle, con sus 6,290 kg. es lo suficientemente ligero para portarlo durante todo el día en un safari, pero con un peso adecuado para su retroceso haciéndolo manejable.”

Obsérvese el Rigby con todos sus accesorios. En la esquina izquierda superior encontramos un visor de punto rojo. Un elemento excelente para el tiro rápido

Al igual que cualquier rifle express, consecuente con su filosofía de duplicar mecanismos, utiliza dos disparadores al traspié y lo digo porque los monodisparadores a la larga dan problemas y en vez la posibilidad de tener dos disparos, nos podemos quedar con un monotiro. En mi libro El Rifle Express, Un Arma Diferente, cuya primera edición publiqué en 2003, decía que con mi express Sarasqueta del 8x75R y del 10,75×53 R que era monodisparador, nunca había tenido problemas. Con los años los tuve y, por tanto, recomiendo el uso exclusivo de dos disparadores.

Al estar ante un arma producida por encargo, los cañones pueden tener la longitud que el cliente desee, pero en general van de 61 a 64 cm., en este caso 61. Debido a que el cartucho .577 Nitro con su proyectil de 750 grains mantiene bastante bien la velocidad dada la enorme masa del aquel, encontramos un alza de librillos con una hoja fija para 65 yardas y dos móviles para 150 y 250.

La báscula tiene un acabado en jaspe que realza su belleza y endurece su superficie, haciendo de este .577 un arma para toda la vida. El engarce entre la madera y el metal es el esperado en un arma fina.

Su culata, de filosofía totalmente británica, como no podía ser de otra forma, está hecha con un escalaborne de nogal francés de máxima calidad. La chimaza es masiva, sin llegar a ser de cola de castor. Tiene un pistolete robusto, ya que es esta pieza la que nos permite tener control sobre el arma y se halla coronado por un colotro que, en su tapa, lleva las iniciales de la empresa. Curiosamente no lleva rabera larga, aun teniendo en cuenta el fortísimo retroceso que el .577 Nitro conlleva.

 

Mi experiencia con el .577 Nitro

A lo largo de mi vida he tenido dos rifles en este calibre. El primero era un Víctor Sarasqueta extremadamente ligero y que, si mal no recuerdo, pesaba poco más de 4 kilos; por tanto, su retroceso era endiablado. Este rifle había sido, si la memoria no me engaña, de Jorge Sichling, posteriormente, de José Luis Santaballa (ambos desgraciadamente ya desaparecidos) José Antonio Glz. Suárez, y de Vicente López Guirado, quien me lo pasó y que con el tiempo se lo volví a cambiar por un Jenssen en .475 Nº2 3 ½”. Y hace unos años encontré a este rifle en un campamento de caza de amigo, Antonio Reguera en Camerún.

En la parte inferior de la báscula encontramos el grabado de Satao, uno de los elefantes más grandes de Kenia, lamentablemente asesinado el 30 de mayo de 2014 por flechas envenenadas de furtivos

El segundo es un Thomas Bland fabricado hacia 1910, cuyo peso se aproximaba a los 6 kilos; este pequeño gran detalle lo hace mucho más manejable. Con él podía colocar a 50  los dos disparos en la palma de una mano en menos de unos 5 o 6 segundos. Con apoyo logré tiros de hasta 90 metros con total satisfacción.

Este rifle, el Thomas Bland, se aproxima más a los valores de peso del John Rigby Rising Bite. Pero la némesis de ellos fue otro que tuve cuando era muy joven, se trataba de un Farquarhson mono-tiro en calibre .600 Nitro. Era realmente para amantes de sensaciones fuertes; tanto es así, que nunca lo pude manejar con soltura y más aún con precisión, aspecto imprescindible en un arma de caza.

En la caza peligrosa debemos usar el rifle de mayor calibre que podamos manejar, es decir, tirar con precisión, recargar con rapidez y todo ello con soltura. De nada sirve llevar un arma potente a la cual tengamos miedo de retroceso. No mata el proyectil más pesado o más veloz, mata solamente el que da en el sitio. Es mejor usar un .375 con soltura que no un .600 con miedo. Para terminar diré que el .600 nunca logró tener demasiados entusiastas, factiblemente por haber llegado tarde a la época dorada de los cazadores de marfil.

Volviendo al .577 Nitro, debo decir que para poder usarlo más a menudo en España le desarrollé una recarga con un proyectil cobreado de 462 grains. Con ellos podía utilizarlo en montería y aprovechaba para ganar una mayor manejabilidad con el rifle pues, como ya he dicho en otras ocasiones, no es lo mismo el swing con uno calibre .270 Winchester, con menos de tres kilos que con un .577 de casi seis.

En su época fue el gran cartucho para la caza de elefantes y algunos de los más destacados lo usaron, como: el comandante Andy Anderson, Bill Buckley, Tony Dyer, Owen Rutherford, Russel B. Douglas, Carl Labuschagne y muchos otros.

Tuve un gran amigo que lo utilizaba con éxito en sus cacerías de elefantes, me refiero, al desaparecido, Jesús Sud. Creo no equivocarme al decir que Jesús fue el cazador no profesional que más elefantes cazó en su, desgraciadamente, corta vida. Se trata de un Zanardini Oxford, con cierre Boxlock, como a él y a muchos nos gustan, sobre las pletinas enteras.

En la actualidad solo tengo otro amigo que lo usa, Antonio Reguera, quizás el cazador español que más safaris, shikars y cacerías en el extranjero haya realizado. Fue Antonio quien compró el rifle de Jesús cuando aquel nos dejó. Por la razón ante dicha me desprendí del Farquarhson por inmanejable, al menos para mí, y como cartucho de peso pesado me pasé al .577 Nitro, al que, como he dicho manejo con soltura. Otro cazador que sí ha utilizado con éxito al .577 Nitro es mi  querido amigo, Tony Sánchez-Ariño. Su rifle era un Hollis and Sons, “Special made for H.R.H. the Duke of Connaught”, quien lo utilizó en su safari a comienzos del siglo XX en Uganda. Arturo de Sajonia-Coburgo-Gotha, primer duque de Connaught y Strathearn KG TD (Arthur William Patrick Albert Saxe-Coburg and Gotha, 1 de mayo de 1850 – 16 de enero de 1942) nació en el palacio de Buckingham, Londres y fue el séptimo de los 9 hijos de la reina Victoria del Reino Unido y del príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha.

Este rifle, cuando la caza de elefantes empezó a decaer, hacia 1966-67, apareció en la armería Aktins, Grant &  Lang de Londres. Afortunadamente Tony estaba de visita y le dijeron: Mr. Tony we have the best rifle for an elefant hunter (del inglés: tenemos el mejor rifle para un cazador de elefantes). Y cuando preguntó por su precio le dijeron que con 50 balas eran 400 libras, un precio totalmente disparatado porque ya casi esos cartuchos lo valían. Con los años cazó: 124 elefantes, 87 búfalos, 5 rinocerontes y 11 leones. De esta historia sobre el .577, además de beneficiarme de la amistad de Tony, lo he hecho con su cartuchera para portar munición de este calibre con sus iniciales. Me la regaló en una visita que le hicimos con Antonio Sánchez Oterino en el verano de 2018.

Un último apunte: Muchos creen que cuando se habla de un cartucho stopper se indica que puede frenar la carga de un elefante, no y NO, esto es un error. Lo único que frenaría la carga de un elefante es otro que pesase lo mismo y corriera en dirección contraria a su misma velocidad. Un cartucho stopper quiere decir que aunque el proyectil en un disparo frontal no haya sido colocado en el cerebro produciendo la muerte instantánea, podrá desviar la carga del animal o al menos dar la oportunidad al cazador para un segundo disparo. Me encanta que una firma con John Rigby vuelva a fabricar armas de estos calibres, pues la gran mayoría no suele pasar del .500 Nitro, lo cual ya está bien, pero no olvidemos que éste con sus 570 grains es el primer peldaño de los verdaderos stoppers, por tanto ¿qué decir del .577 y sus 750 grains?

 

Algunos datos de interés sobre John Rigby & Co.

El acabado en jaspe exalta su belleza. Como vemos, no lleva rabera larga, aun teniendo en cuenta el fortísimo retroceso que el .577 Nitro conlleva

La firma fue fundada en 1775 en Dublin y desde entonces ha estado activa.

Abrió su primera armería en Londres en 1865, manteniendo asimismo la de Irlanda hasta 1897. Hacia los años 60 fue propiedad de Tony Marsh, que curiosamente tenía un club nocturno. Posteriormente fue de mi amigo Paul Roberts hasta su venta a un grupo estadounidense, propiedad de Tony Galazan, que en 1997 se trasladó al 1317 Spring Street Paso Robles, CA 93446. Durante dicho lapso los rifles express fueron fabricados por mi amigo Gianpiero Zanardini en Italia.

Sin embargo, en 2013 volvió a Londres al ser comprada por el grupo L&O de Alemania, pasando a formar parte de Blaser, Mauser y Sauer. Su actual dirección es 13-19 Pensbury Place, Londres SW8 4TP, Tel: +44 (0) 207 720 0757,  Email: rigby@johnrigbyandco.com

 

Nota: agradezco la cesión del material  a John Rigby & Co. (Gunmakers) Ltd., 13-19 Pensbury Place, Londres SW8 4TP, Tel: +44 (0) 207 720 0757,  Email: rigby@johnrigbyandco.com

Saúl Braceras

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