M. Ogris 9,3x72R

Un rifle decimonónico

El paso de las armas de avancarga a las de retrocarga fue determinante para que una verdadera miríada de sistemas de cierre apareciera. El cartucho metálico representó la mayor revolución en el mundo de las armas, pues permitió un sinfín de sistemas que iban desde los monotiro a las armas de repetición. Sé que usted puede pensar que el cambio de propelente, es decir, de pólvora negra a nitro fue mayor. Yo, particularmente, no lo creo, ya que muchos de los sistemas de cierre utilizados en el período de la pólvora negra simplemente se adecuaron a las nitro. Claro está que con estos nuevos propelentes que no dejaban residuos, hubo un sector que sí adelantó muchísimo: las armas semiautomáticas y las automáticas. Pero la gran revolución fue, sin duda como he dicho, la aparición del cartucho metálico.

El más antiguo utilizado en armas de retrocarga fue el cierre en “T” del tipo Lefaucheux cuya asa de apertura estaba por debajo del guardamano. Las armas que lo usaban eran, usualmente, de pólvora negra, aunque como vemos en la imagen del catálogo Peterlongo de principios del siglo XX, se lo utilizaba en un arma nitro. Éste constaba de un asa cuya punta se dirigía hacia la boca del cañón y pivotaba por debajo de la báscula.

Este Peterlongo de principios del siglo XX, utilizaba el cierre Lefaucheux en un express calibre 9,3x72R. Obsérvese el parecido con el monotiro Ogris en la llave y el diopter.

Después pasamos al segundo tipo “T” o Jones rotativo, cuya asa se halla debajo del guardamonte; seguimos dentro del ámbito de la pólvora negra, transición y nitro. Henry Jones armero de Birmingham lo patentó en 1859 y es que utiliza nuestro Markus Ogris.

Pero hubo muchos, muchísimos otros, como el de James Purdey patentado en 1863 con apertura inferior de empujar de agujero en el guardamonte (thumb hole under lever), ésta sólo se usó en rifles express y escopetas de pólvora negra. En cuanto a los cierres de apertura inferior de empujar (snap action), suelen presentar problemas de identificación del arma, pues se utilizaron en las de pólvora negra, transición y en las de nitrocelulosa. De hecho, Jeffery lo utilizó para su potente .600 Nitro Express y en la actualidad lo hacen las firmas Fanzoj y Scheiring, entre otras.  Durante la época de pólvora negra fue cuando más diseños curiosos aparecieron, como por ejemplo, el de James D. Dougall, de Glasgow o el de cuatro enganches de Scott. El cierre Dougall o “Lockfast” (Pat. nº 1128 el 7 de mayo de 1860) utilizaba uno inferior de empujar (snap action) que, unido a una excéntrica en el eje de la báscula, permitía que en el momento de la apertura los cañones se deslizaran hacia delante, soltándose de unos calces en la parte frontal del coscorro.

Otro muy interesante fue el cierre Perkes (Thomas Perkes fue un armero británico, afincado en el 4 Duck Lane, Soho, Condado de Middlesex, que el 12 de enero de 1876, patentó (nº 129) un sistema de apertura y armado de martillo para armas basculantes de doble cañón), usado entre otros por Holland and Holland. Y no quiero acabar sin mencionar el cierre Pape o el Henry de empujar (Henry´s snap action).

 

El fabricante

Markus Ogris fue un armero austriaco, nacido 1842 que produjo armas de todo tipo: escopetas, monotiros y rifles express en su fábrica de Gabl. Éstas tuvieron gran reconocimiento entre cazadores y tiradores, al ser utilizadas por varios miembros de la Casa Imperial. Y éste es el armero que produjo hacia 1887 el rifle que traigo a estas páginas. Falleció en 1897.

Estos grabados en la madera son algo muy común en Centroeuropa.

Fue el padre de Josef Ogris (1871-1921) quien siguió como director de la empresa familiar homónima. A su vez, fue alcalde de Ferlach desde 1904-1918. En 1902 fue director de la famosa Cooperativa de Armeros de Ferlach. De hecho, una de las calles principales de esta ciudad lleva el nombre de Josef Ogris.

A comienzos del siglo XX fue, junto con Anton Antonitsch, la empresa más importante de Ferlach. Después de su muerte en 1918, la marca M. Ogris fue arrendada por Johann Schaschl-Outschar.

Obsérvese el diópter plegable en la cresta de la garganta.

En 1947, tras un corto período de tiempo, su viuda Luise Ogris, junto con sus jóvenes hijos Herta, Irmgard y Joseph, intentó llevar la compañía, pero no tuvo éxito y finalmente cerró sus puertas.

 

El arma

Los grabados son totalmente naif.

Se trata de un monotiro que, como ya he dicho, es de cierre en “T” o Jones rotativo. Este cierre fue uno de los más populares desde su creación hasta comienzos de la década de 1920. Es un rifle bien hecho y que hace justicia al nombre y renombre de la firma M. Ogris.

Llama la atención su largo y grueso cañón octogonal de 66 centímetros. El rifle tiene detalles muy interesantes y de arma fina, como un grabado en la parte superior de la cara del octógono del cañón para evitar reflejos. Su estriado es del tipo Henry.

Sobre éste hallamos unos aparatos de puntería de alza con regulación lateral y guión, también los enganches para las monturas Akah que sujetan un visor Hensoldt Westlar Dural-Dialytan de 4×32 con retícula 1. Pero lo más llamativo es que sobre la garganta encontramos una mira ortóptica plegable.

Los grabados son naif, pero mantienen una belleza muy de la Belle Époque, donde un venado corre por la pletina, mientras un perro hace otro tanto en el lateral derecho de la báscula. En el lado opuesto vemos un rebeco. En la parte inferior de aquella con forma redonda, como no podía ser de otra forma, los grabados son florales.

El tensiómetro acusó 400 gramos cuando se usaba el doble disparador.

El martillo de escasa proporción tiene un recorrido corto, pues ya en esa época se habían dado cuenta de que la velocidad del lock time era importante para la precisión intrínseca del arma. La pletina es de las llamadas “a la francesa”, ya que el muelle es trasero.

Tiene un juego de doble disparador sin regulación, siendo ésta muy fina, acorde con un arma de caza.

La culata es de nogal sacada de un buen escalaborne con un bello veteado. Llama la atención su larga chimaza, tipo stutzen, partida en dos para permitir el desarme gracias a un asa. Tiene un puntal de ébano a modo de remate y sus segrinados son en punta de diamante.

El pistolete es muy lanzado y aligera la estética de la culata cuya pala es gruesa. Ésta lleva una carrillera amplia y a su lado el grabado de un venado. Su cantonera es metálica y tiene una puerta trampa para alojar la baqueta y dos cartuchos.

En general, la estética es más parecida a la de un rifle de avancarga tipo jaeger que a uno de retrocarga, aunque en la actualidad aún se producen en Centroeuropa rifles con esta fisonomía.

 

Su cartucho

Detalles como el puntal de ébano y el grabado antireflejos sobre la cara superior del cañón, lo enaltecen.

Está recamarado al 9,3x72R, que fue muy popular hasta la Primera Guerra Mundial en Centroeuropa. Su potencia es intermedia, muy similar a la del cartucho .38-55 Winchester y, por supuesto, muy por debajo del 9,3x74R.

En la actualidad, sigue en la línea de producción de Sellier & Bellot con su característico proyectil de punta truncada, como si fuera para ser utilizado en armas de cargador tubular, aunque nunca lo fue. Sí, tiene sentido esta forma, pues asegura una expansión inmediata.

Su peso es de 199 grains y con él este cartucho alcanza los 2.000 p/s, aunque en la prueba dio un poco más, lo cual está muy bien para la caza europea.

 

En el campo de tiro

La distancia elegida fue de 100 metros y utilicé munición Sellier & Bellot y RWS de cuando aún esta empresa alemana la producía. Ambas llevaban un proyectil similar, el ya descrito de punta trunca y 199 grains de peso.

Cierre Perkes.

Cierre Purdey.

 

 

 

 

 

 

 

Me llamó la atención la suavidad del disparador cuando el pelo está montado, pues su tensión es de 400 gramos; es decir, un rifle de concurso. No puedo decir lo mismo, y es lógico, cuando uno dispara sin este dispositivo, ya que la tensión aumenta hasta 1,4 kg.

Utilicé el visor Hensoldt Westlar Dural-Dialytan de 4×32 con retícula 1 para asegurar mejor la prueba, ya que mi vista no es la que era cuando tiraba Fusil Militar en el colegio con 15 años. Con ambos cartuchos la precisión fue idéntica, aunque la munición RWS daba un retroceso ligeramente superior.

Tipos de estriados.

El Chrony acusó con la munición RWS un promedio de 2.053 p/s y con la Sellier & Bellot 2.011 p/s. Es decir, no hay diferencia notable entre una y otra en cuanto a velocidad, ni tampoco en precisión, pues en ambos casos y con igual punto de impacto, logré grupos con un promedio de 47 mm., siendo el mejor uno de 39.

Hay una vieja expresión que dice “los viejos rifles nunca mueren”, este M. Ogris pertenece de lleno a este grupo.

 

Saúl Braceras

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