Carabina M-1

En pos del fusil de asalto

Hace muchos años, mi difunto amigo, José Luis Santaballa, escribió un artículo sobre el Winchester 1894, calibre .30-30 WCF, en el que comentaba que era el primer fusil de asalto de la historia, visto desde el punto, como un arma larga con un cartucho de potencia intermedia de pólvora nitro y de fuego muy rápido para la época. Claro está que tenía el problema de que su recarga era lenta debido al cargador tubular. No obstante, este rifle de cartucho intermedio, unido a la caballería ligera de Pancho Villa en la Revolución Mejicana, dio un resultado excelente contra tropas de infantería, un claro ejemplo fue toma de Columbus en los Estados Unidos.

Con el advenimiento de la Gran Guerra, como se llamó en un principio, o Primera Guerra Mundial, como lamentablemente ocurrió, la necesidad de mayor potencia de fuego en armas más reducidas que el fusil de infantería ad hoc, se impuso. Primero surgieron las pistolas semiautomáticas como: la Mauser C96 con culatín, y la Parabellum, mal llamada Luger, a la que también se dotó de culatín, cañón más largo y cargadores como el “trommel” o caracol de 32 cartuchos; pero su rendimiento fue exiguo. Finalmente, el genio creador de los italianos puso en manos del infante un arma nueva, una ametralladora doble calibre 9 mm. Glisenti, la Villar–Perosa. En sus primeros modelos era realmente un armatoste, pues llevaba una coraza de acero y un arnés para que el infante la sujetara… ¡comodísimo, y muy táctico! Al segundo modelo le quitaron la coraza y mejoró el rendimiento en el campo de batalla. Para quienes quieran ver una en acción, recomiendo el film Indiana Jones y la Tercera Cruzada, cuando al escapar, Indi y su padre (Sean Connery) del dirigible alemán en el avión, el segundo se sienta al mando de una ametralladora Villar-Perosa. El tercer intento funcionó aún mejor, el subfusil Bergmann MP-18, conocido en España como Naranjero. Éste es el padre de todos los subfusiles y allanó el camino para los fusiles de asalto, como el alemán, el Sturmgewehr.

 

Los americanos dan un paso al frente

El cerrojo tiene elementos comunes al M-1 Garand, como su prolongación

La carabina M1 es un arma ligera semiautomática, destinada en un comienzo para dotar a los oficiales, chóferes, tropas de paracaidistas del Ejército de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente, la Guerra de Corea, de un poder de fuego aceptable con reducidas dimensiones. En el caso de los primeros, la intención fue la de suplantar a las armas cortas que, como sabemos son más difíciles de manejar, sobre todo en personal poco afín al tiro, como suelen ser los militares de media y alta graduación.

Otros usuarios potenciales eran las tropas de retaguardia o de primera línea, como los médicos, ingenieros y sirvientes de morteros, quienes consideraban a los fusiles como el Springfield 1903 ó el novísimo M-1 Garand demasiado voluminosos. Y las armas cortas no llenaban los requisitos de potencia y precisión de fuego. En cuanto al subfusil Thompson tenía potencia, pero era caro de fabricar y con un escaso alcance efectivo, además de extremadamente pesado.

La utilización de la carabina M-1 fue masiva por parte de las fuerzas armadas estadounidenses, aliadas (como los franceses, tanto en la Segunda Guerra Mundial como en Indochina) y guerrilleros. Una carabina M-2 se haría famosa al ser utilizada por el sargento boliviano Mario Terán para ejecutar en su celda al Che Guevara, quien antes de morir, dijo: “esté tranquilo usted va a matar a un hombre.”

 

Distintas versiones

Carabina M-1A1. Su principal diferencia es que lleva culata plegable para fuerzas aerotransportadas.

Carabina M-1 A2. Se mejoró su alza, pero finalmente se adoptó ésta para las que estaban en producción. Por tanto, como tal, no pasó de ser un prototipo.

Carabina M-1 A3. Llevaba una culata esquelética como la del subfusil alemán MP-40 que se doblaba bajo la chimaza.

Carabina M-2. Entró en servicio en 1945 con selector de fuego, se fabricaron unas 600.000.

Carabina M-3. Era una M2 equipada con una mira telescópica infrarroja. Se produjeron unos 3.000 ejemplares.

 

Su creador

David M. “Carabina” Williams fue un diseñador estadounidense de armas contemporáneo, su mayor creación fue la carabina M-1, fabricada en sus comienzos por Winchester durante la Segunda Guerra Mundial. Lo interesante de este hombre es que desarrolló el sistema de automatismo mientras estaba recluido en prisión por la fabricación ilegal de bebidas alcohólicas. Desgraciadamente, durante su arresto uno de los policías resultó muerto y por tanto, se lo condenó por dicho crimen.

En realidad, Williams tuvo una participación exigua con el desarrollo de la carabina, salvo su sistema de recuperación por gases con pistón de corto recorrido. Más tarde profundizó en otro diseño con ciertas características que no fueron incorporadas a la producción posterior de la M1.

Básicamente, se trata de una unión del cerrojo rotativo de Jonathan Browning y el pistón de corto recorrido del sistema de recuperación por gases.

 

El arma

El asa del seguro

Con las reflexiones ya dichas se pensó en una carabina desarrollada a partir del Garand M-1, que posteriormente se hizo y tomó el sobre nombre de Tanker, al ser utilizada por los tanquistas. Sin embargo, demostró ser demasiado potente para quienes necesitaban un arma defensiva más ligera, con menor retroceso y compacta. En 1938 se da la orden al Departamento de Armamentos para desarrollar un arma ligera o carabina. Su designación oficial, dada la molicie de los funcionarios, no se aprobó hasta 1940. De este modo, en 1941 se inició una carrera entre los principales fabricantes y diseñadores de armas americanos por ganar el suculento contrato.

La empresa Winchester estaba concentrada en perfeccionar un fusil calibre .30-06 Springfield, diseñado por Jonathan “Ed” Browning, medio hermano de John Moses. Pero la muerte de Ed, en mayo de 1939, impidió la culminación del arma. Y aquí entra en juego David M. “Carbine” Williams, cuyo diseño de recuperación por gases con mecanismo de pistón de corto recorrido cumplía con las expectativas. Tras las pruebas con fusiles semiautomáticos efectuadas por los Marines en 1940, el sistema de cerrojo oscilante de Browning fue considerado falible ante el barro y arena, recomendándose que la carabina fuera rediseñada para emplear un cerrojo rotativo y con pistón como el del Garand.

El primer cambio importante fue en 1941, con la reducción del peso a unos 3,4 kg. en el fusil, esperándose que una carabina de este diseño bajase a 2 ó 2,3 kg. Los militares se entusiasmaron con el proyecto, y el Mayor René Studler ordenó un prototipo. En menos de dos semanas estaba listo para probarse; se trataba de un enssemble entre el disparador y sistema de acerrojado de un fusil Winchester M1905 desarrollado por William C. Roemer y Fred Humeston. El éxito fue inmediato entre los observadores militares.

Obsérvense los cartuchos prestos para ser recamarados desde su cargador con capacidad de 10 balas, reformado a sólo dos por la legislación vigente

Aunque fue diseñada por la compañía Winchester, la inmensa mayoría fue fabricada por otras empresas, siendo el mayor productor la división Inland, de General Motors, aunque otras vinieron de contratistas como: IBM, la compañía de máquinas de escribir Underwood y la de gramolas Rock-Ola. La menor producción de ejemplares pertenece a la Standard Products, con apenas 4.000, siendo estas muy cotizadas por los coleccionistas.

Se hicieron algunos cambios minúsculos, y el 22 de octubre de 1941 fue aprobada como Carabina M-1. En 1942 comenzó su distribución masiva. Ambos modelos fueron fabricados al mismo tiempo. Las carabinas producidas antes de mediados de 1943 estaban equipadas con un extractor “en V”, que demostró ser poco fiable.

Inicialmente alimentada desde un cargador de 15 cartuchos, el de 30 fue introducido para la M2. En la actualidad hay de 10 y 20. Estimado lector, si usted desea utilizarla con fines cinegéticos en España, deberá dotarla de un cargador con capacidad reducida a dos cartuchos.

Un hecho importante y destacable es que desde sus comienzos se especificó que la munición .30 Carabina o Carbine, debía utilizar pistones no corrosivos, por tanto, se trata del primer empleo masivo de este tipo de fulminantes en un arma militar. Este hecho se debió a que la carabina usaba un sistema de gases que normalmente no se desarmaba y los fulminantes corrosivos lo deteriorarían con rapidez.

Fueron producidas unas 6.250.000 unidades de M-1 en sus distintas versiones, convirtiéndose en el arma ligera de mayor producción en la historia militar estadounidense.

 

Uso bélico

Comparación entre una carabina M-1 militar y una customizada por un armero belga

Rápidamente, demostró que era un idónea para soldados poco experimentados, ya que se inexistente retroceso, la hacía muy precisa entre tropas bisoñas.

La primera adaptación fue colocarle una bayoneta M-4, que sería la base para el desarrollo de los cuchillos-bayoneta M6 y M7. La segunda, una culata plegable para las tropas aerotransportadas. En 1944 se adoptó la M-1 con selector de fuego, entrando así en el campo de los fusiles de asalto, aunque su cartucho, el .30 Carabina, era menos potente que el 8×33 Kurz alemán.

Entre sus accesorios, la carabina M-1 utilizaba la bocacha lanzagranadas M8, que disparaba dicho proyectil con ayuda del cartucho M6. A poco de ser adoptada, fue desarrollado el apagallamas T23, para reducir el fogonazo del disparo, éste fue definido a partir de uno destinado para el fusil M-1 Garand.

La M-2 fue utilizada masivamente en el conflicto de Corea, pues en fuego automático tenía una cadencia de 850 disparos por minuto, y un cargador de 30 cartuchos. El principal problema de estas armas en dicho conflicto fue que con el frío extremo se encasquillaban con facilidad.

La M-2 acompañó a las tropas estadounidenses en Vietnam, hasta que a finales de la década de 1960 fue retirada en favor del M-16, aunque pasaron a manos del Ejército Sudvietnamita. A partir de entonces han sido utilizadas en unidades policiales, guerrilleros, etc.

Correa y elementos de limpieza. Vienen con esta carabina suministrada para este artículo por la armería Fiol, de Mallorca

Un detalle interesante es que la denominación alemana para las carabinas capturadas era Selbstladekarabiner 455(a) la “(a)” indica el país de origen del arma, Amerika en alemán.

El ejército británico las utilizó, y más aún sus fuerzas especiales, SAS, a partir de 1943, así como la Resistencia Francesa, gracias al OSS, para preparar la invasión de Normandía en la Operación Overlord.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial fue fabricada por Howa Machinery de Japón, bajo supervisión estadounidense, para ser suministradas a sus Fuerzas de Autodefensa.

Hay mucha más cosas que contar, como otros fabricantes y países donde fueron utilizadas, pero es otra historia.

 

El cartucho

Los prototipos y las posteriores carabina M-1 fueron recamaradas  para un cartucho nuevo, el .30 M-1 (7,62 x 33). De este modo se trataba de uno intermedio, tanto en velocidad como energía en boca. Básicamente, recordaba a la versión sin pestaña del .32 Winchester Self-Loading. Tiene un proyectil de 110 grains (7,1 g.) de punta redondeada para ofrecer un poco más de poder de detención.

Con su cañón de 44,4 mm., el cartucho .30 Carbine da una velocidad de boca de 1.804 p/s (550 m/s). Estos resultados no son muy halagüeños en cuanto a poder de detención, de hecho, durante la liberación de Filipinas, los Marines acusaban a la carabina M-1 de insuficiente poder de parada y penetración, sobre todo en áreas selváticas. Queda claro que la M-2 con su capacidad de fuego automático mejoraba el poder de detención, aunque el de penetración era el mismo.

En la actualidad, y con fines cinegéticos, los proyectiles de 110 grains semi-encamisado suelen dar un buen resultado en animales de talla mediana dentro de un radio de 50 metros.

Diana obtenida a 50 metros, creo que su precisión es muy buena para un arma de este tipo

 

En el campo de tiro

Con munición de 110 grains Remington y muchas ganas de tirar la con la carabina a 50 metros, me dirigí a Canto Blanco. Disparé varias tandas, dado que es como hacerlo con una del calibre .22 LR. Su automatismo es perfecto, como así la violencia con que eyecta las vainas servidas hacia a la derecha y adelante.

La precisión fue la esperada para un arma de combate, donde primaba la rapidez de la adquisición de miras. Es un arma perfecta para pasárselo en grande.

 

Nota: agradezco la cesión del material a la armería Fiol, Carrer d´en Nuno Sanç 10, 07200 Felanitx , Mallorca. Tel.: 971 584 019. info@fiol-mallorca.com.

 

Saúl Braceras

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