Westley Richards Magnum Express rifle .425

Adelantado a su tiempo

Pensemos por un momento cómo era el mundo en 1909, cómo eran los coches, los aviones, las comunicaciones, etc. Ya en esa fecha, el genio creador de Leslie Taylor trajo el primer magnum corto. El porqué de su diseño obedecía a la longitud máxima de la acción Mauser modelo 1898 estándar, pero hubo que hacer varias concesiones que veremos más adelante.

 

El África incógnita comenzaba a desvelar sus secretos

Todo el siglo XIX los europeos habían comenzado con éxito la colonización del Continente Negro, no obstante, quedaban territorios inmensos por descubrir y para ello se necesitaban armas fiables, tanto militares como deportivas, las primeras para “civilizar” a los nativos, un buen eufemismo, y las segundas para hacerse con la fauna local.

Al .425 WR tuve ocasión de utilizarlo bastante en un rifle que era un remedo de un Westley Richards como el que traigo hoy a estas páginas, se trataba de un London Gun hecho en Australia.

Un cerrojo Mauser 98 estándar, sin la extensión del cargador, ha sido utilizado para realizar este Westley Richards

Cabe agregar que cuando salió el .425 al mercado nacía un competidor muy serio y que le ganó la partida, me refiero al .404 Jeffery. Ambos allanaron el camino para el que sería el paradigma de cartucho moderno de caza peligrosa, el .416 Rigby, aparecido en 1911.

Leslie Taylor fue un creador británico de armas y cartuchería muy prolífico y gran parte de su labor la llevó a cabo en Westley Richards; como he dicho a él le debemos este cartucho también conocido como .425 Mágnum, pero no sólo eso, también los proyectiles expansivos que llevan su nombre de cubierta de cobre… y más, mucho más.

Debemos comprender que los cartuchos de pólvoras nitradas en sus primeros años fueron dirigidos al mercado militar y, por ende, eran de calibres pequeños, el menor el 6 mm. Lee, y de ahí para arriba. Las armas deportivas los adoptaron inmediatamente, pero los cazadores se dieron cuenta que los necesitaban de mayor calibre para la fauna peligrosa.

La génesis de esto la debemos buscar en un acierto primigenio de Westley Richards con la importación para todo el Imperio de las armas Mannlicher Schönauer y, sobre todo, de las carabinas y rifles calibre 9,5×56 MS, conocido como .375 MS y/o .375 Express. Este cartucho fue el comienzo de hermanos, ya británicos, mayores.

El cerrojo Mannlicher Schönauer, al que profeso un gran amor, sobre todo a sus carabinas stutzen, tenía y tiene sus limitaciones y más si lo comparamos con el magnífico Mauser 98. Con este último in mente Leslie Taylor planeó un nuevo cartucho para los grandes paquidermos, y como no deseaba tocar algunas partes del cerrojo como la cabeza, utilizó la base Mauser de 12 mm. de toda la cartuchería militar de este fabricante. Aquí cometió un pequeño error, el rebated rim, que aunque lo supieron subsanar, al dotar de unas orejetas los labios del cargador, y que debo decir que jamás me dio problemas, es deseable un cartucho cuya pestaña sea de igual diámetro que sus vainas y no menor, como es el caso.

La siguiente limitación importante que tuvo el .425 Magnum ó .425 Westley Richards fue la pólvora Cordita de gran volumen. De haber utilizado la que desarrollaron los alemanes, Rotweil nº 4,  para su cartuchería no hubiera sido necesario un cartucho tan gordo. Dicha pólvora utilizada en el 7×57 Español en nuestro país, se llamó primitivamente Filiación 34 y, posteriormente 141, en una versión mejorada. Para quienes no la conozcan, era laminar, cortada en rombos y/o rectángulos, por ende ocupaba menos volumen que los largos espaguetis de la británica.

Grabados florales muy clásicos de las armas británicas

La facilidad que sí aportaban los cartuchos del .425 Westley Richards era el uso del peine Mauser utilizado en los fusiles militares. Esto aceleraba la carga notablemente, aunque en un arma deportiva es una ventaja relativa. No obstante, el uso del peine Máuser para recargar rápidamente cinco cartuchos en la época de la caza del elefante aportó una clara ventaja publicitaria, que el fabricante no desdeñó nunca.

Un aspecto que hizo muy popular a este rifle como arma para profesionales fue la idea de Leslie Taylor de dotarla de un cargador con capacidad para cinco cartuchos. El resultado era una prolongación del cargador  bifilar, del tipo de los Lee-Enfield de la época, pero en un almacén Mauser.

La carga original del cartucho .425 Magnum era de 65 grains de cordita y un proyectil de 410 en sus tres versiones, dos expansivas con punta Leslie Taylor de cubierta de cobre redonda o cónica más una blindada. Sus aportaciones balísticas fueron y siguen siendo muy buenas: 2.350 pies/seg. De velocidad inicial y una energía de 5.010 lbs./pie2. A modo de comparación con el .404 Jeffery, introducido en el mismo año, obtenía con sus 400 grains de punta 4.020 lbs./pie2, mientras que el .416 Rigby (1911) con igual peso de proyectil rondaba las 5.100 y el .470 Nitro, diseñado por Joseph Lang en 1900 con sus 500 grains obtenía 5.150. Insisto, en la actualidad el .425 WR sigue siendo excelente.

 

Westley Richards con cerrojo Mauser

De izda. a dcha.: culote sin pestaña del .416 Rigby, del .375 H&H Magnum con zuncho y el rebated rim del .425 WR

El cierre es un Máuser ligeramente modificado con las orejetas que abrazan al cartucho en su extensión bifilar o a tresbolillo del almacén. Este rifle en concreto carece de la citada extensión, aunque utiliza un cargador tipo H&H, por tanto, alberga cuatro cartuchos en su cargador y no cinco.

El disparador era el mismo usado en los fusiles militares como en los deportivos, aunque a este rifle se lo han cambiado por un Timney. Otra modificación es el uso de un seguro de tres posiciones longitudinales o tipo Winchester 70. Toda la zona  del cerrojo ha sido grabada con detalles florales que se repiten en el guardamonte, cubre punto, etcétera.

El cañón tiene una longitud de 65 cm. (25,5″), es decir, media pulgada ó 12,7 mm. menos de la longitud original. Pero Westley Richards llegó a hacer verdadero gigantes con cañones de 71 cm. (28″), para mantener las constantes de velocidad y energía que Leslie Taylor desarrolló originalmente para él.

Siguiendo con la descripción, sobre el cañón hallamos un alza de dos librillos abatibles más uno fijo, todos con su línea de oro y segrinados antirreflectantes. La silueta de aquél es troncocónica con gruesas paredes en la recámara, que llegan a medir 31 mm. y 16,5 en la boca. Un detalle  de este fabricante es que a 5,5 cm. de ésta se halla el punto de mira retrasado, como en casi todos sus rifles y también los H&H.

 

La parte noble

Excelente grupo de tres disparos a 100 metros con la munición recargada con proyectiles
Woodleigh de 410 grains con 69 grains de pólvora Tubal 5000

La culata es muy británica con una ejecución y calidad de materiales de gran calidad, como era de esperar. Es cómoda y bastante rectilínea con lo cual tiende a relevar menos, pues su retroceso no es ligero. Por último, en su puntal encontramos que se ha utilizado cuerno de búfalo. Hacia el lado contrario, la cantonera lleva una de goma tipo Silver.

La prueba la realicé con munición Kynoch de factura moderna que respeta las características originales y que logra una precisión muy buena a 100 metros, como veremos. Además, en mi auxilio el rifle traía un visor Khales Helia S de 4×20 mm. con retícula nº4. Como todo aquel destinado a la caza peligrosa lleva unas monturas extraíbles Leupold Quick Detachable, una solución buena y barata.

Obtuve grupos de 38 mm. a 100 metros con la munición citada y 33 con la recargada con proyectiles Woodleigh de 410 grains con 69 grains de pólvora Tubal 5000.

Por último, le diré que si usted se pregunta qué fue de Leslie Taylor, le comento que posteriormente fue contratado por Holland and Holland.

 

Saúl Braceras

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