Walther PPX

Perfecta funcionalidad a buen precio

Los técnicos de la firma Walther parecen no descansar nunca, ya que con la PPQ M2 habían dado un gran salto cualitativo y no contentos con ello atacan de nuevo con la PPX. Esta empresa de Ulm, en Baden-Wurttemberg, siempre ha tenido a gala ir por delante del resto en todos los sectores que toca. Fritz Walther, hijo de Carl, era un entusiasta de las armas cortas semiautomáticas y en la temprana fecha de 1908 pusieron en el mercado su primera pistola, la modelo 1; a partir de entonces fue una verdadera carrera por demostrar lo que la empresa era capaz de hacer. No debemos olvidar que en la década de 1920 puso en el mercado las pistolas PP y PPK que aún se fabrican.

Mi primera aproximación a las armas de esta casa, fue justamente con una PP calibre .22, que Papá siempre llevaba en la guantera del coche para cazar a liebres, conejos y perdices cuando iba a la finca, ya que su precisión era más que llamativa, a pesar de su corto cañón. Después tuve una en 7,65 y otra en 9 mm Browning, también tuve una P-38. Desde hace años, Walther se ha introducido de lleno en el mercado de las armas con armazón sintético y desde entonces no ha parado en ir más lejos.

 

Ponga una PPX en su vida

El desmontaje recuerda en cierta forma a las PP y PPK, ya que una vez abierta debemos tirar hacia atrás y dejar avanza la corredera, aunque en este caso sale con cañón y muelles

¿Dónde radica el éxito de una pistola como la PPX? Particularmente creo que se basa en dos aspectos: primero, en su producción se han integrado procesos muy eficientes que permiten fabricarla a un precio más bajo que el de sus hermanas. Segundo, el disparador es excelente y único a la vez, debido a su condición de pre-tensado o pre-tensionado. Muchos de ustedes pensarán en otras pistolas que llevan algo similar, sí, pero éstas son de aguja lanzada, donde esta disposición se encuentra en un punto intermedio de reposo y montado.

Muchos también pensarán que estamos ante una pistola DAO y, de hecho, en algunos artículos en revistas extranjeras y en Internet se refieren a ella como tal. Pero, a diferencia de este concepto, prefiero usar el de disparador pre-tensado, ya que durante el uso no tendremos que vencer una fuerza molesta, como suele ser la de las DAO, que actúa en contra de la precisión final del arma. En la PPX encuentro que estamos ante un disparador de dos etapas claramente identificadas, con apenas unos segundos de uso podemos saber dónde se halla la frontera y que, a partir de ésta, el disparo es real.

El acabado de estas pistolas es en acero inoxidable mate o en negro, como la que he probado. Esta terminación se llama Tenifer, aunque en otras compañías se lo conoce como Melanita. Se lleva a cabo mediante un baño nitrado y es de gran resistencia a la corrosión, como al uso en general. Toda la pistola lleva este baño, incluido el cañón; otra cosa muy buena de la PPX es que las partes metálicas son de acero. Al igual que los demás productos de Walther, en ningún área hallaremos marcas de herramientas, tampoco en la PPX que se anuncia por debajo del precio normal de sus hermanas. Creo que esta bajada de precios se debe a una mejora en los métodos de producción, como por ejemplo, que el cañón de 4” está hecho en tres partes, que no atenta contra la calidad final del arma, como vemos en el millón de cartuchos consumidos durante los tres años y medio que duró su desarrollo. Yo no disparé tal cantidad, pero sí unos cuantos como para tener una idea cabal del arma.

Evidentemente lo que más llama la atención de esta pistola es que tiene martillo a la vista, en vez de ser como el resto de sus hermanas de aguja lanzada y en esto me centré. Creo que cuando cualquiera de nosotros coge o coja una PPX, lo primero que hace es probar el disparador y, acto seguido, se sorprende ante la suavidad con que discurre. De hecho, la tensión es de 2,2 kg., lo cual está muy bien para un arma táctica. Ello se debe a su disposición de martillo pre-tensado. Esta ayuda se materializa de forma clara, ya que es muy fácil disparar con precisión con esta pistola, me atrevería a decir que es con la que más.

La filosofía de tres puntos blancos facilita aprehender las miras correctamente, aún bajo condiciones de stress

El asa de retenida de la corredera es de fácil acceso, aspecto muy importante en cualquier pistola semiautomática, lo cual parece lógico, pero no todos los fabricantes de armas lo ven así. Llama la atención lo dicho, sobre todo, cuando tenemos en cuenta que su diseño la pega por completo a la corredera, al igual que la de desarme.

Me gusta el amplio arco del guardamonte que nos permite utilizar guantes, como así también su frente serrado y cóncavo, que consiente enganchar bien el índice de la mano no tiradora. Y como en todas las armas de esta generación, encontramos por delante de éste un raíl Picatinny para acoplar cualquier ayuda.

El alza y el punto de mira tienen una complexión de tres puntos blancos, muy en boga desde hace tiempo. Esto último ocurre por una sola cosa: funciona, sobre todo para una pistola táctica, esto no hay que olvidarlo: no estamos ante una de concurso. De este modo, es fácil aprehender las miras correctamente, aún bajo condiciones de stress.

Para el desmontaje quitamos el cargador y trabamos la corredera con su asa de retenida. Ello nos recuerda en cierta forma a las PP y PPK, ya que una vez abierta la corredera debemos tirar hacia atrás y dejar avanzar la corredera, pero en este caso sale con cañón y muelles.

 

En el campo de tiro

De izda. a dcha. blancos a 15 y 25 metros respectivamente

Los campos de tiro Federativos tienen el inconveniente de que la distancia de arma corta es siempre de 25 metros, pero gracias a un amigo pude acceder a uno oficial donde podíamos disparar desde 15, una distancia más lógica para un arma táctica.

En cuanto la empuñamos vemos que es un arma contundente, más una reglamentaria que para portarla, pero no es mucho más grande que otras que algunos llevan entre la ropa. Se empuña bien, da seguridad y es fácil “pararla” ante la diana.

Antes de cargarla, repasé varios aspectos del arma, pues teniendo en cuenta que la PPX no lleva aguja lanzada, la disposición de los seguros es diferente, sobre todo en el disparador. No tiene seguros manuales, sino dos automáticos de caída y uno de bloqueo de disparador, con lo cual se la puede portar con total seguridad. Carece de decocker, pues no es necesario, y también de seguro de cargador, por tanto, dispara sin éste en su sitio. Particularmente, nunca he entendido dicho tipo de seguro y creo que no llevarlo hace al arma más operativa. Además, es fácil ver si hay o no bala en recámara gracias al corte que existe sobre ésta, y es común a todas las Walther.

El botón de retenida del cargador es voluminoso, está en su sitio, es fácil de operar y, además, es reversible.

Las cachas tienen un diseño muy bueno, dado que la empuñadura es muy cómoda, permitiendo un llenado de la palma de la mano perfecta. Contrariamente a sus hermanas, no tiene lomos intercambiables, así que el fabricante la ha dotado de una empuñadura, llamémosle mediana, para que valga para cualquier mano. También evita, al menos para mí, el stress de una posición incorrecta durante una larga sesión de tiro. Llama la atención la altura de la corredera con respecto al axis de la mano.

La pistola viene con dos cargadores con capacidad de 16 cartuchos del 9 mm. Parabellum.
En el caso de las pistolas calibre .40 S&W es de 14

Con ayuda de un alivia-muelles hice varios disparos en seco para familiarizarme con el disparador. La tensión, como advertí, está en torno a los 2,2 kg., pero los más llamativo es que su recorrido es de sólo 12 mm. Por todo esto, disparar con precisión, como ya veremos, es fácil.

Si más preámbulos, ya que todo está muy bien, pero hay que ver qué es capaz de hacer, la cargué con munición Remington de 124 grains. Iba a cargar los cinco disparos, como suelo hacer siempre, pero como era la primera vez que usaba una PPX  decidí llenarle el cargador con sus 16 cartuchos + 1 en calibre 9 mm. Parabellum. También se fabrica en calibre .40 S&W con una capacidad de 14 + 1. Los primeros diez resultaron fácil y hasta agradable, a partir de entonces, como es lógico, la tensión del muelle se hacía sentir, pero en ningún momento fue una tarea difícil de llevar a cabo. Comencé la ardua tarea de disparar los 16 cartuchos, lo hice a dos manos en tres tandas de cinco y una de seis disparos. La primera impresión es que  todo era muy fácil. El retroceso, gracias a la disposición de la empuñadura y material de las cachas, fue agradable y muy fácil doblar el tiro.

Después de tomar un pequeño descanso, donde un amigo con rapidez cogió la PPX para probarla, retomé la prueba, esta vez de precisión con apoyo. Como vemos en el blanco que publico, la precisión del arma es muy buena y por ello también hice otra tirada con apoyo a 25 metros que llama la atención. Creo que la Walther PPX es un adelanto en su nicho comercial, pues a una perfecta funcionabilidad agrega un buen precio.

 

Nota: agradezco la cesión de material para este reportaje a Borchers S.A., C/ Industrialdea 22, Guernica. 48300 Vizcaya. Tel: 946.252.029.  https://www.borchers.es/

Saúl Braceras

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