Sir Richard Francis Burton

Un controvertido hombre de su siglo

Quizás el gran hombre de su tiempo, pues supo abarcar todas las disciplinas que un hombre del siglo XIX se ponía como metas. Fue explorador, cazador, lingüista, viajero, escritor, gran espadachín, militar, cartógrafo y mucho, mucho más.

Nació en Torquay, Devon, el 19 de marzo de 1821; se desconoce el motivo pero en su autobiografía, declara erróneamente haber nacido en el hogar familiar de Barham House en Hertfordshire. Sus padres fueron el capitán Joseph Netterville Burton, un oficial del ejército británico de origen irlandés y Martha Baker una rica heredera de su pueblo natal.Tuvo dos hermanos, Maria Katherine Elizabeth y Edward Joseph.

La familia viajó bastante durante la infancia de Richard y en 1825 se trasladaron a Tours, Francia, más tarde volvieron a Inglaterra, nuevamente Francia y finalmente Italia. La primera educación la recibió de varios tutores y desde muy pronto demostró una gran facilidad para los idiomas, aprendiendo rápidamente francés, italiano y latín. Se comenta que en su juventud tuvo una aventura con una joven gitana llegando a aprender los rudimentos del romaní, ello podría haberle ayudado para hacer otro tanto con el hindi y otras lenguas indostánicas.

En 1840 Burton ingresó en el Trinity College, Oxford, su paso por esta institución jamás llegó a cuajar en una buena relación debido a su carácter violento e irrefrenable. Allí estudió árabe y fue un excelente alumno en esgrima; años más tarde escribiría un manual sobre el uso de la bayoneta. A raíz de su mala conducta fue expulsado del y en un desprecio final a dicho entorno arruinó los parterres de flores del colegio con su caballo y su carruaje cuando lo abandonaba. Genio y figura…

 

Un soldado del Imperio

Richard Burton hacia 1848

Entre 1842 y 1853 se alistó en el ejército de la Compañía de las Indias Orientales. Lo hizo con la esperanza de participar en la primera guerra afgana para ascender de forma rápida, mas el conflicto había terminado antes de llegar a la India. Su primer destino fue el 18º Regimiento de Infantería Nativa de Bombay con base en Guyarat, bajo el mando del general sir Charles James Napier. Como no podía ser de otra forma, su paso por aquel país fue accidentado: continuas críticas y desplantes a la comunidad británica, a su juicio irresponsable en el fondo y frívola en los modos, le valieron una reputación oscura, donde sus apetencias sexuales le hicieron conocer sitios y personas non gratas para sus compatriotas.

En sus múltiples escritos criticó con dureza la política colonial británica así como el modus vivendi de los oficiales de la Compañía: “¿Qué se puede esperar de un imperio sufragado por tenderos?”

Durante la estancia perfeccionó sus conocimientos sobre el hindi, guyaratí y maratí así como el persa y árabe. Su conducta extravagante le hizo decir años más tarde que sus estudios sobre aquella cultura llegaron a tal punto que «… mi profesor hindú me permitió oficialmente vestir el janeu (cordón brahmán)». Es difícil creer esta afirmación ya que ello habría requerido largo tiempo de estudio, ayuno así como el afeitado parcial de la cabeza. El interés de Burton y su participación activa en las culturas y religiones de la India fue considerada peculiar por algunos de sus camaradas militares que lo acusaron de «volverse nativo» y le llamaron «el negro blanco».

Fue designado para participar en la cartografía del Sindh donde aprendió el uso de los instrumentos de medición, conocimiento que le resultaría utilísimo en su carrera de explorador. En esa época empezó a viajar disfrazado y adoptó el alias de Mirza Abdullah, a menudo consiguió pasar desapercibido entre los nativos y sus compañeros oficiales lo confundían con uno de aquellos. Sin duda, Ruyard Kipling utilizaría esto en su novela “El hombre que pudo ser rey” donde los personajes centrales, dos suboficiales del Ejército Británico, lo hacen para infiltrarse en Kafiristan.

Fue agente del general sir Charles James Napier viajando mucho por el norte de la India, ya que se pensaba que los rusos podrían intentar una invasión de Afganistán, como vemos en otra novela de R. Kipling. Entre estas investigaciones se  conoce una llevada a cabo en un burdel del que se decía que era frecuentado por soldados ingleses y en el cual las prostitutas eran niños. Este interés sobre las distintas prácticas sexuales se convirtió en un informe detallado donde los lectores llegaron a creer que el propio Burton había participado en algunas de las prácticas descritas en sus textos. Es difícil saber si ello fue así dado que su carácter y ganas de epatar al lector contemporáneo se solía imponer en sus escritos.

Burton caracterizado de musulmán en su viaje a La Meca

Una misteriosa enfermedad lo devolvió en marzo de 1849 a Europa y un año después escribió su primer libro Goa y las montañas azules, una guía a las regiones de Goa y de la estación climática de Ooty, donde esperaba recuperarse de una enfermedad contraída durante su estancia en Baroda. Viajó a Boulogne para visitar la escuela de esgrima y fue allí donde se encontró por primera vez con su futura esposa, Isabel Arundell, una joven católica de buena familia. Repuesto de sus dolencias el deseo de aventuras se apoderó de él y con la aprobación de la Royal Geographical Society y del Consejo de Administración de la Compañía Británica de las Indias Orientales inició una exploración y peregrinación a La Meca. En su preparación contaba con que los siete años en la India lo habían familiarizado con las costumbres y el comportamiento de los musulmanes. El viaje se inició en 1853 y lo había planeado mientras viajaba disfrazado entre los musulmanes de Sindh como agente de Napier y preparado tan minuciosamente que se hizo circuncidar para reducir más el riesgo de ser descubierto. Aunque no fue el primer europeo no musulmán que realizó el haj, pues tal honor se debe a Ludovico di Barthema en 1503, su peregrinaje es el más famoso y mejor documentado de su época. Adoptó varios disfraces incluyendo el de pathan o pashtún para justificar cualquier peculiaridad de su habla, no obstante demostró una comprensión del intrincado ritual islámico y la familiaridad con las maneras y la etiqueta oriental. La experiencia resultó bastante accidentada siendo la caravana atacada por bandidos, entre otros avatares. La narración sobre su viaje apareció en The Pilgrimage to Al-Medinah and Meccah, en 1855.

Pero un poco antes, en septiembre de 1854, conoció al teniente John Hanning Speke quien lo acompañaría en su exploración más famosa, pero me estoy adelantando. Su primer viaje lo llevó al interior de Somalia llegando a Harar, la capital, donde no había entrado ningún europeo. La expedición duró cuatro meses y fue presentado al Emir, permaneciendo diez días en la ciudad.

Después de esta aventura volvió acompañado por el teniente Speke, el teniente G. E. Herne y el teniente William Stroyan, así como un cierto número de africanos empleados como porteadores. Pero el destino tenía otros planes para la expedición que fue atacada por unos nativos. En la lucha que siguió, Stroyan fue muerto y Speke capturado y herido en once zonas de su cuerpo antes de conseguir escapar. Burton obtuvo su famosa cicatriz en el pómulo cuando una lanza penetró por su  mejilla y salió por la otra. En First Footsteps in East Africa  encontramos la descripción del ataque y los detalles más duros.

En 1855 Burton se reincorporó al ejército para participar en la Guerra de Crimea donde sirvió en la plana mayor del Beatson’s Horse, un cuerpo de Bashi-bazouks, guerreros locales bajo el mando del general Beatson, en los Dardanelos. Nuevamente su carácter indisciplinado lo dejaría en mal sitio cuando finalizó la campaña.

 

Exploración de los lagos de África Central

Los africanos eran simples testigos para los europeos decimonónicos que iban a su continente a descubrir sus misterios

En 1856 la Real Sociedad Geográfica sufragó una nueva expedición donde Burton, partiendo de Zanzíbar, buscaría un mar interior cuya existencia se conocía. Durante la misma estudiaría las tribus locales para averiguar qué exportaciones se podían realizar desde esa región. El verdadero cometido de la empresa era el descubrimiento de las fuentes del Nilo, aunque se mantenía en secreto dado que en caso de finalizar sin encontrarlas se consideraría un fracaso pese a cualquier otro descubrimiento.

En todas sus expediciones demostró ser un hombre de acción y un excelente cazador, disparaba con igual eficacia con armas de avancarga cortas, con los dos Colt  Navy del .36 que llevaba a su cintura como con el pesado Hollis del 8. En Somalia tuvo ocasión de cazar varios leones que le valieron el agradecimiento y respeto de sus gentes. Al margen de la ayuda financiera de la Real Sociedad Geográfica supo financiar parte de las expediciones vendiendo el marfil que consiguió.

Antes de salir para África propuso matrimonio a Isabel Arundell y se comprometieron en secreto, ya que la familia de ella nunca hubiera aceptado el matrimonio, pues Burton no era católico ni rico.

A su regreso del primer viaje a Somalia se hizo esta foto

Speke lo acompañó de nuevo y el 16 de junio de 1857 salieron de Bagamoyo en la costa oriental de África en dirección oeste en busca del o los lagos. Aquí aparecería un personaje muy importante en ésta y posteriores expediciones, un guía local llamado Sidi Mubarak o Sidi Bombay, familiarizado con las costumbres y lenguajes de la región. Desde sus inicios el viaje estuvo plagado de problemas como la recluta de porteadores de confianza, el robo de materiales y suministros por parte de los desertores de la empresa, enfermedades de ambos británicos, etc. De hecho, Speke estuvo ciego temporalmente y sordo de un oído debido a una infección causada por sus intentos de quitarse un insecto que se había introducido en él. Burton fue incapaz de andar durante parte del viaje y tuvo que ser llevado por porteadores. Cuando la expedición llegó al lago Tanganika, en febrero de 1858, Burton quedó asombrado por la vista del inmenso lago, pero Speke, que seguía temporalmente ciego no pudo ver sus aguas. Llegados a este punto, buena parte de su equipo de topografía se había perdido, estropeado o se lo habían robado, siendo  incapaces de completar la topometría del área tan bien como hubieran deseado. Burton cayó enfermo de nuevo en el viaje de regreso y Speke continuó explorando sin él, viajando hacia el norte y finalmente localizando el gran lago Victoria, o Victoria Nyanza. Nuevamente la falta de suministros e instrumentos adecuados le impidió topografiar la zona, mas quedó convencido en su fuero interno que había dado con las fuentes del Nilo. La descripción del viaje por parte de Burton se da en Las regiones de los lagos del África Ecuatorial de 1860. Speke dio su propia versión en Diario del descubrimiento de las Fuentes del Nilo, en 1863.

Ambos estaban en un estado de salud penoso después de su expedición y regresaron a Europa por separado. Como era habitual en Burton realizó detalladas anotaciones, no sólo de la geografía, sino también de los lenguajes, costumbres y hábitos sexuales de las gentes que se encontró. Aunque fue la última de sus grandes expediciones, sus notas fueron de gran valor para subsiguientes expediciones de Speke y James Augustus Grant, Sir Samuel Baker, David Livingstone y Henry Morton Stanley. La de Speke y Grant de 1863 empezó de nuevo en la costa oriental cerca, de Zanzíbar, y fue alrededor del área occidental del lago Victoria hasta el lago Alberto,  desde allí bajaron por el Nilo. Sin embargo, perdieron la pista del curso del río entre el lago Victoria y el Alberto, lo cual dejó insatisfechos a Burton y a otros acerca de que las fuentes del Nilo hubieran sido identificadas de forma concluyente lo que originó una disputa entre ambos exploradores que finalizó de forma cruenta cuando un accidente (o suicidio) de Speke durante una cacería puso punto final a la misma. Aunque Burton fue el gran explorador y aventurero, Speke tuvo razón en sus apreciaciones sobre el descubrimiento de las fuentes del Nilo.

Esta foto fue tomada en Trieste el 20 de octubre de 1890, el mismo día de su muerte

Hacia 1865 el Foreign Office, gracias a la intervención de su mujer, trasladó al matrimonio de Santa Isabel de Fernando Poo a Santos, en Brasil. Allí comenzó una etapa en la cual el explorador volvió a ser agente de espionaje. Durante la Guerra del Paraguay expresó sus sentimientos en favor de los paraguayos debido al valor de éstos al enfrentarse a Brasil, Argentina y Uruguay conjuntamente, aunque en calidad de cónsul británico se decantó por la Triple Alianza. Visitó varias veces Buenos Aires y Montevideo e inició una expedición con dos compañeros que la historia no ha recordado por los Andes, llegando a Lima para después bajar por la costa chilena.

Nuevamente su mujer intercedería ante el Foreign Office para un nuevo traslado, esta vez a Damasco, el 1 de octubre de 1869 llegó a Beirut y dos días después estaba en la capital de Siria. Allí vivió varias aventuras, la exploración nunca fue dejada de lado, en este caso en compañía de dos viajeros, Forner y Drake. A comienzos de 1872 atendió a la llamada de un grupo de inversores que le prometieron una sustanciosa remuneración por la explotación de minas de azufre en Islandia, pero nuevamente la suerte le sería esquiva y el 24 de octubre de 1872 llegaba a Trieste como cónsul.

Fue un hombre discutido y admirado, entre sus muchas obras se cuenta la traducción de El Corán, un libro místico el Zohar y otro erótico el Kama Sutra o Kama Shastra o Ananga Ranga  así como Las mil y una noches. Fue un gran escritor y dejó una obra ingente sobre sus viajes e ideas.

Saúl Braceras

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