Remington 1911 R1S

El reestreno de un clásico

Pocas armas dan una sensación tan extrema a través de su asimiento como la 1911, con ella nos sentimos protegidos más allá de cualquier cosa. Es y ha sido la gran pistola del siglo XX, ha habido muchas desde la esbelta Parabellum o la máquina de pegar tiros que es la Browning HP-35, la CZ-75 y otras grandes del firmamento de las armas, pero insisto, la 1911 es algo aparte. Y lo es desde todo punto de vista: funcionalmente está a la altura de cualquiera de las más modernas; siempre recordaré al mayor Jeff Cooper y la pasión con que hablaba de la 1911, como el arma más confiable y efectiva. Sé que con los cambios habidos, muchos creen que con el desarrollo que se ha volcado sobre el cartucho 9 mm. Parabellum, se han acortado las distancias con el .45 ACP. Es verdad, con proyectiles como el Golden Saber las distancias son muy próximas, pero no debemos olvidar que estamos en España y dichas puntas están prohibidas para usar en armas cortas. En cambio, un proyectil de calibre .45 blindado, sin más, sigue ofreciendo un poder de detención único.

Volviendo a Jeff Cooper, sobre las pistolas 9 mm. hacía un juego de palabras en inglés: Spray and pray. En castellano sería como espolvorear y rezar, en función a la cantidad de balas de las pistolas 9 mm. y su poca contundencia al compararlas con el .45.

 

¿Otro clon?

Los cartuchos Fiocchi de 200 grains FMJ (Major) aportan una potencia extra muy importante.

A lo largo de los ciento cuatro años al modelo 1911 le han salido multitud de firmas de armas que lo han incluido en su línea de producción. Es más que

lógico, pues su sola visión tiene un atractivo y, además, sigue siendo la pistola más vendida en los Estados Unidos. En muchos artículos hemos visto clones de esta pistola, desde verdaderas maravillas como las Kimber o STI, por citar a dos, hasta las de cruda terminación como las Norinco; pero me gustaría hacer un punto y aparte con la Remington, ya que no debemos olvidar que este fabricante americano, Remingon-UMC (en aquel entonces) produjo 22.000 ejemplares de estas armas cortas durante la Primera Guerra Mundial. Durante la segunda Guerra Mundial, fue Remington-Rand, fabricante de máquinas de escribir no perteneciente al grupo Remington Arms. Co., quien produjo también estas pistolas. Y aunque Remington tiene demostrado su saber en armas cortas, como es obvio, en estas R1 no se ha utilizado ninguna herramienta de las que fueron usadas durante la Primera Guerra Mundial.

De hecho, Remington, el fabricante más antiguo de los Estados Unidos, al cumplirse los cien años de la 1911 puso en el mercado su propia versión, la R1, que a lo largo de estas páginas analizaremos. De hecho, he leído que algunos críticos dicen que Remington perdió la oportunidad de hacer una verdadera copia de la modelo 1911, ya que la  R1 reproduce una 1911-A1, lo cual desde mi punto de vista es un acierto. Más aún, Remington no quiere mirar al pasado ni reflejarse en él, sino todo lo contrario.

Comencemos por la caja de transporte y presentación. Se trata de una de material sintético de color verde (representativo de la compañía Remington). En ella encontramos: el manual de instrucciones, dos cargadores, la llave para desmontar la pistola y un candado Mascon MCL02 para inhabilitar el uso del arma a personas no autorizadas.

Cartucho listo para recamarar.

Como se puede ver en las fotos, la calidad de la Remington R1S (la “S” es de Stainless o en lengua vernácula: acero inoxidable) está fuera de discusión, sobre todo teniendo en cuenta el precio, uno mucho más ventajoso que las nombradas de primer orden. No debemos olvidar que estamos ante una pistola fabricada “toda de acero”. Lo cual hace de la R1S un arma muy fuerte y desarrollada para usar, y usar mucho. Para ello se han basado en la utilización tecnología actual, lo cual hace que la R1 y la R1S se ponga al alcance de los bolsillos de muchos, ya que el armazón y algunas piezas menores fueron fabricadas por inyección en vez de fresadas.

Al margen, aporta algo más a lo que no estábamos acostumbrados en armas de este tipo: si colocamos el martillo en su primer monte podemos sensibilizarnos con el disparador; esto sólo es conocido en armas de concurso y, nuevamente, de precio muy superior.

Otro aspecto interesante es su acabado, que va más allá de algo estético, ya que se trata de un arma hecha en acero inoxidable con un pulido satinado. Lo que contrasta de forma muy acertada con sus cachas de nogal con un veteado de gran vistosidad. El segrinado doble, conocido como Black Jack Pershing (en honor al General que comandó las fuerzas americanas durante la Primera Guerra Mundial) merece otro punto y aparte.

 

En el campo de tiro

Utilicé munición Fiocchi Full Metal Jacket de 200 grains (Major), por entender que es un cartucho de grandes prestaciones balísticas, dado que su potencia es superior a los estándares normales. También usé unas recargadas por mí con 230 grains de proyectil fundido y que utilicé por separado, y también mezclándolas para ver si con esto el arma interrumpía el ciclo de fuego. No pasó nada de esto y en ningún momento tuve fallo de alimentación alguno.

No tuve que realizar ninguna corrección en mi pistola, tirando a pie de negro. Una diana excelente.

Los cargadores tienen una capacidad de siete cartuchos (+ uno en recámara). Como en todas las .45 ACP cargar el último cartucho ofrece resistencia.

Llevan sus talones soldados a la carcasa como los originales de uso militar y van marcados R 45 AUTO.

El arma, como advertí, ofrece la posibilidad de sensibilizarnos con su disparador en su primer monte, el cual no percute. En cuanto a la dureza o resistencia del disparador, creo que es lo único que puede ser repasado por un armero, porque está en torno a los 2,5 kg. Lo dicho no es desidia del fabricante, sino que desde hace años en Estados Unidos, a raíz de varios juicios, las armas salen de fábrica con una tensión de disparador más fuerte.

Al apuntar nos encontramos con unas miras de tres puntos con una luz suficiente para lograr una precisión muy buena, como se puede comprobar en la diana que publico. Esto último me recuerda un consejo que siempre daba Jeff Cooper: “debemos usar miras que al menos se vean”, y las de la R1S se ven muy bien.

En cuanto a la prueba, como puede verse la mejor diana fue con munición recargada suave de 230 grains RN y, con apoyo, dio un grupo de cinco tiros en 35 mm. a 25 metros y el peor lo obtuvo con la munición Major de gran potencia en 55 mm., siempre con apoyo. Creo que ambos extremos hablan de un arma muy precisa y que, como siempre digo, en manos de un tirador de arma corta más experto los grupos hubiesen sido más cerrados.

Lo dicho nos advierte de dos cosas: 1º la R1S está muy bien ajustada y 2º su cañón es muy preciso.

Y finalizo

Al comienzo dije que me gustaría hacer un punto y aparte con la Remington, creo haberlo hecho, pero yo le aconsejo una cosa; vaya a su armería preferida, coja la R1S en su mano y sentirá algo especial. La contrapartida es que acto seguido sacará la tarjeta de crédito.

 

Nota: agradezco la cesión de material para este reportaje a Borchers S.A., C/ Industrialdea 22, Guernica. 48300 Vizcaya. Tel: 946.252.029. www.borchers-sa.com

Saúl Braceras

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