Proyectiles monolíticos de tiro y caza

¿Son realmente efectivos? ¡Lo son!

En general se cree que son un desarrollo de la firma Barnes de Estados Unidos; realmente la primera vez que se utilizaron fue en el fusil Lebel modelo 1886. Otro hecho anterior es que su uso en calibres raros o de difícil obtención, fue hacia finales de la década de 1960, cuando la compañía Kynoch dejó de fabricar la cartuchería británica para caza peligrosa, por tanto, muchos cazadores se vieron en la necesidad de fabricar artesanalmente sus proyectiles y el cobre se manifestó como idóneo, al menos para salvar la situación momentáneamente, aunque después lo veremos en profundidad.

Sí, es verdad que la compañía estadounidense Barnes fue la primera en comercializar a nivel industrial. Más o menos para la misma época MEN produjo algunos proyectiles de pistola de esta guisa, es decir, completamente en cobre.

Otro que se inició en este camino fue el coronel, Art Alphin, de la desaparecida A-Square. En la actualidad, en Alemania, los más famosos son los de Lutz Moeller y los Brenneke y en nuestro país lo fabrica Proyectiles Toro, de Vicente López Guirado.

 

En el tiro deportivo

Proyectiles monolíticos Toro de latón para tiro, de izda-dcha.: cal. 30 de 175 grains y dos del 8 (.323”) de 180, todos de igual contorno

Siempre que hablamos de proyectiles monolíticos se piensa en el cobre, pero esto no tiene porqué ser así. De hecho, el latón se presta de igual manera y con los mismos resultados en cuanto a precisión. El porqué es sencillo, gracias a la exactitud de procesos como la extrusión, se logran barras de latón o cobre perfectas en el sentido más amplio, pero sobre todo en la regularidad de su peso por milímetro cúbico. Si a esto le sumamos la precisión total que aportan los tornos de control numérico (CNC) obtendremos proyectiles perfectos en cuanto a contorno y a peso.

En cuanto a esta observación (el peso) diré que entre éste y el contorno, la precisión se halla más respaldada por el último concepto que por el primero; por tanto, lo que muchos recargadores hacen en cuanto obtienen unos proyectiles es pesarlos como prueba de precisión, pero esto se debe más a que todos poseen una báscula, es como su tuviésemos un detector Geiger y le midiéramos la radioactividad. Claro está que una diferencia grande en el peso modificará el volumen total y, por ende, el contorno.

Por todo lo dicho, establecería que una diferencia de hasta un 2% no modificará en demasía la precisión intrínseca del proyectil.

Comparación entre proyectiles monolíticos Barnes de Punta Hueca (dcha.) y Toro de calibre .30”, el primero es de expansión más controlada

Una gran diferencia entre los proyectiles monolíticos y los de envuelta metálica con núcleo de plomo, es su peso específico, más ligero tanto en los de latón como en los cobre. Por tanto si en un cartucho calibre .30 utilizamos un proyectil con envuelta metálica y núcleo de plomo de 150 grains en uno monolítico usaremos uno de 130 aproximadamente.

Otra ventaja que aportan los monolíticos es que al bajar el peso reducimos el retroceso del arma. Este es un aspecto importante en el tiro deportivo, ya que en una prueba como la de Fusil  Histórico donde se disparan 60 cartuchos, 20 por cada posición, al disminuir el stress que éste aporta ganaremos en precisión.

Muchos recargadores creen que el uso de los proyectiles monolíticos aumenta la presión durante el disparo del cartucho. Para que este aserto se cumpla deberíamos tener un proyectil idéntico en volumen y contorno, aunque como sabemos, no pesan lo mismo. Ahora bien, si observamos los proyectiles monolíticos, la mayoría tienen ranuras en la zona de contacto con las estrías para reducir la fricción. Pero, si además tenemos en cuenta que si bien existe un pequeño pico de presión al alza con los proyectiles monolíticos, sólo ocurre durante el momento de imprimación de las estrías; después, cuando éstos vuelan dentro del cañón lo hacen a menor presión que los de envuelta metálica y núcleo de plomo.

Por último queda el tema del Medio Ambiente y, se sabe, que los de los proyectiles monolíticos dan un paso más que los de núcleo de plomo, pero esto también tiene una salvedad, lo dicho vale sólo para humedales donde el plomo puede contaminar de saturnismo las aguas.

Volviendo al uso del latón o cobre en los proyectiles producidos mediante la técnica de CNC, dada su regularidad son ideales para el tiro y teniendo en cuenta la gran diferencia de precio entre estos dos materiales, al ser el latón más barato, los recomiendo.

 

En la caza

Proyectiles monolíticos Toro de cobre para caza de Punta Hueca y Cola de Bote, de izda-dcha.: cal. .338 de 225 grains y 8 (.323”) de 180

Lo dicho en los proyectiles monolíticos para tiro sirve tanto para la caza en los siguientes puntos: son más ligeros y por tanto reducen el retroceso, dan más velocidad inicial y mayor rasante en la distancia, son más ecológicos para zonas húmedas y mega-precisos.

Aquí, como en el tiro, al reducir el retroceso ganamos en precisión intrínseca, aspecto más que positivo en la caza. Además al variar a mejor la rasante, seguimos mejorando la precisión, ya que siempre mantendremos las miras o retícula dentro del cuerpo del animal y no por encima en una nebulosa difícil de apreciar que suele ser mala consejera.

Abundando en este tema, la mejora de la rasante actúa directamente en el Maximun Point Blank Range o distancia máxima a la que se puede abatir un animal sin corregir las miras, es decir apuntando al mismo sitio.

En los proyectiles para tiro deportivo dije que ambos dan la misma precisión y que la diferencia se halla en el precio, en cuanto a su uso en la caza, no es así. Como sabemos la expansión de los proyectiles monolíticos se logra gracias su punta hueca y/o hueca pre-fragmentada. En este aspecto el cobre se comporta de forma más plástica y adquiere durante la expansión la característica forma de hongo, mientras que los de latón al ser un material más duro se fragmenta en múltiples subproyectiles.

Proyectiles monolíticos Toro de cobre para caza, cal. 30 de 210 grains Punta Hueca y el mismo recuperado de un trofeo.

De este modo, los proyectiles de cobre penetran más; de hecho, suelen atravesar por completo a la presa, facilitando la hemorragia y así también su rastreo, de ser necesario. Además, realizan una herida con un canal permanente mayor. De este modo, los de cobre son más recomendables para la caza de animales de mayor tamaño, por ejemplo: jabalíes, venados, eland, kudúes, etc. Es decir, aquellas que superen con creces los 80 kilos de peso.

Por el contrario la capacidad de fragmentarse del latón la deberemos usar en animales de menor peso, como: zorros y corzos.

Lo dicho vale para los proyectiles expansivos, pero en la caza mayor, sobre todo en su modalidad llamada peligrosa, tenemos otro aspecto importante: la penetración máxima sin expansión o deformación. Para ello los monolíticos sólidos se suelen comportar bastante bien en cualquiera de los dos materiales dichos: cobre o latón. Digo comportar bastante bien y no simplemente bien, porque al tener un peso específico menor, la capacidad de penetración se verá reducida, ya que con un volumen y contorno de unos 500 grains en uno de envuelta metálica y núcleo de plomo en un monolítico tendremos un peso de unos 400 aproximadamente.

La diferencia de precio en los proyectiles monolíticos de caza es absurda, pues deberemos usarlos según nuestra conveniencia, ya que la cantidad de disparos en la caza es menor si la comparamos con la de tiro deportivo. Suelo decir que un cartucho de caza, cueste lo que cueste, seguirá siendo lo más barato de una cacería.

Buenos tiros y mejor caza.

Saúl Braceras

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