Proyectiles Barnes LRX

Las grandes distancias no son un problema

Los proyectiles monolíticos de cobre ya tienen una larga data en nuestro sector, comenzaron por un aprovechamiento de los franceses para su fusil Lebel y luego Fred Barnes las metió de lleno en la cartuchería deportiva.

En general, han tenido mucha aceptación, pues con un torno CNC se puede hacer el calibre que deseemos, esto se ha aprovechado mucho para cartuchos descontinuados. Posteriormente, con la tecnología actual, ya sea en el trefilado de los núcleos de cobre, como el mismo torneado, los convierte en el paradigma de la precisión dada su igualdad.

Estos proyectiles LR acortan las distancias y aportan un poder destructivo enorme.

En cuanto a la expansión es cien por cien controlada y, como hemos visto con antelación, se forma una flor de pétalos afilados que ocasiona una gran destrucción de tejidos.

 

Las grandes distancias

La munición LRX de Barnes está pensada para disparar a largas distancias con una precisión fuera de serie. Su configuración se basa en la probada y exitosa TTSX, pero con ojiva y cola de bote alargados. De esta forma se consigue un coeficiente balístico superior en hasta un 18% en proyectiles homólogos.

Pero para comprender esto debemos irnos un poco más atrás y dejar en claro algunos conceptos.

 

Densidad seccional (D. S.)

Dada su construcción, la expansión produce cuatro pétalos que duplican el calibre y originan grandes destrozos en los tejidos.

Tendremos en cuenta que a mayor masa, mayor densidad a igual volumen. Pero al hablar de densidad “seccional” no es sobre volumen sino sobre la superficie que incide dicho peso, y su fórmula es: Una libra son 7.000 grains y si tomamos un proyectil calibre .308 de 180 grains, el cálculo es el siguiente: 180/7.000 = 0.0257142 .

El calibre en pulgadas2 (.3082 = 0.09486). Entonces, 0.0257142 dividido 0.09486= .271 (ver cuadro en la página siguiente).

Si tomamos dos proyectiles del mismo material y del mismo diámetro, pero los dos difieren en su longitud, ya que uno es de punta redonda o truncada y el otro es aguzado o Spitzer. Al ser disparados a igual velocidad inicial (V. I.), el de mayor longitud (Spitzer) tendrá un alcance superior que el más corto (punta redonda), simplemente por tener mayor Coeficiente Balístico, también se desprende que obtenemos más penetración.

En la caja encontraremos una información muy detallada y necesaria para un uso más preciso.

Seguimos con estos proyectiles variando el peso, aunque mantenemos el mismo Coeficiente balístico, pero añadimos uno con de envuelta normal de 150 grains y el de cobre monolítico de 130, éste tendrá la misma trayectoria y penetración, con menor peso y retroceso del arma. Otro ejemplo es que un cartucho como el 7×64 con un proyectil de 154 grains tiene una D. S.  de .273 y que para igualarla en un .30-06 (cartucho muy similar) debemos subir el peso hasta 180 (.271). Bien, ambos proyectiles de igual conformación tendrán una caída en su trayectoria y una penetración similar, aunque el .30-06 tendrá más retroceso.

En el sistema anglosajón, donde encontramos la mayoría de todos los datos de recarga, se utilizan la libra para el peso y la pulgada para el diámetro.

 

Trayectoria

El axis del cañón es tangente a la trayectoria del proyectil en el momento en que éste lo deja, mientras que el segundo comienza a caer y distanciarse de la línea trazada por aquél. De este modo, la línea determinada por el axis del cañón y el suelo forman el ángulo de elevación.

El vértice de la parábola es lo que los americanos llaman Mid Range Trayectory, es el punto más alto de ésta y se encuentra a +- mitad de la trayectoria del proyectil. Aunque las empresas que fabrican munición y/o proyectiles nos dan tablas de trayectorias, éstas varían por diferentes motivos: velocidad inicial (dada en parte por la longitud y tipo de estriado del cañón), tipo del proyectil, ángulo de elevación, gravedad, temperatura, densidad del aire (altitud), etc.

La exacta construcción los hace súper precisos.

En el momento en que el proyectil deja al cañón, generalmente el arma está paralela casi al suelo, en la mayoría de los casos se encuentra con dos fuerzas que minimizarán su avance: la gravedad y la resistencia del aire.

La gravedad, en física, es una de cuatro interacciones fundamentales, por efecto de ésta tenemos la sensación de peso y, si no estamos bajo el efecto de otras fuerzas, sufriremos una aceleración dirigida aproximadamente hacia el centro del planeta. Como he dicho, en el momento en que nuestro proyectil deja el cañón comienza a caer. Si estuviéramos en la luna (aunque hay personas que sí lo están) careceríamos de atmósfera, pero al estar en la tierra la sufrimos y entre sus “aportaciones” tenemos la temperatura, humedad y altitud. La densidad del aire es fácil de comprobar cuando cazamos en alta montaña. Particularmente, siempre tengo mis rifles listos para usar, no obstante, cuando voy de viaje, sobre todo al extranjero, los vuelvo a comprobar en el campo de tiro y nuevamente lo hago después del delicado trato que las aerolíneas les dan al advertir que son armas las que transportan.

Obsérvese el canal de expansión y el penetrador de material sintético.

Volviendo a nuestro tema, la resistencia del aire se ejerce desde que el proyectil comienza a moverse en el cañón; por supuesto, en el momento en que lo abandona también sufre la desaceleración de la falta del impulso de la carga propelente. Esta desaceleración no es constante, cuando más cerca de la boca del cañón se encuentre el proyectil, velocidad inicial (V. I.), más rápido la pierde y lo hará hasta el instante en que su trayectoria pase del punto 0 donde tenderá ligerísimamente a ir estabilizándose. Para aclararnos: el punto 0 es donde la trayectoria del proyectil se encuentra con la línea de miras, o sea: la distancia a la que el rifle-visor están regulados. En el siguiente párrafo la daremos como 0 a 300 m. Veamos el ejemplo, un .30-06 con 150 grains con un coeficiente balístico de 0.331 (ya volveré sobre este tema) tiene una V. I. de 2.910 p/s. a 100 m. baja a 2.631 (279 p/s menos que en la V. I.) a 200 m ésta es de 2.368 (263 p/s menos que a 100 m.). Queda claro que la desaceleración entre la boca del cañón (V. I.) y los primeros 100 m. es mayor (279 p/s) que entre 100 y 200 (263 p/s). Siguiendo con este ejemplo veremos que entre 200 m y 300 metros (punto 0): la desaceleración se ralentiza, pues la velocidad baja de 2.368 p/s a 200 m. a 2.121 (247 p/s menos que a 200) a 300 m y a 400 m es de 1.889 (232 p/s menos que a 300 m).

 

Coeficiente balístico

La aerodinamia proporcionada por el gran Coeficiente Balístico ayuda a un vuelo tenso y a una gran precisión.

Existen trabajos sobre balística realizados a comienzos del siglo XX por el capitán James Ingalls del ejército estadounidense y el coronel ruso Mayevski donde se ve el valor del coeficiente balístico (C. B.). Cuanto más aguzado sea el proyectil mantendrá mejor su velocidad en función de la resistencia del aire. Por ejemplo, un proyectil de punta redonda o trunca pierde más rápido su velocidad que uno aguzado y, por tanto, más aerodinámico. Asimismo, un proyectil con igual forma, aunque más pesado, es superior a uno ligero. Para calcular el Coeficiente Balístico se combinan la forma y la densidad seccional. De hecho, si tomamos dos proyectiles calibre .30 de 180 grains con una D. S. de .271, pero el primero es de punta redonda con un C. B. de .241 y el otro es aguzado con .425 de C. B. veremos que aunque tengan una velocidad inicial idéntica de 3.000 p/s cuando lleguen a los 500 m. el primero mantendrá una velocidad de 1.385 p/s y el segundo de 1.985. Aunque ambos han sido regulados 0 a 100 m. y a 500, el de punta redonda habrá caído 170 cm. y el aguzado o Spitzer sólo 119.

En el caso del proyectil Barnes LRX presentan unas características más relevantes, que son:

1º Diseñada para poder disparar a 700 metros o más, para esto se vale de un altísimo coeficiente balístico.

2º Precisión MATCH a largas distancias gracias a un vuelo imbatible en munición de caza. Esto lo logra dada la exactitud e igualdad entre proyectiles y su altísimo coeficiente balístico.

3º Gran balística terminal  con una expansión masiva y efecto devastador en la caza. Esto debe a su punta de material sintético, que hace las veces de penetrador y a la vez de expansor.

Puntas, se fabrican en los siguientes claibres y pesos:

Su longitud de 41,4 mm. es la base de su gran Coeficiente Balístico de .546.

6.5mm (.264) de 127 g. Coeficiente balístico (C.B.) .468

270 (.277) de 129 g. (C.B.) .463

7mm (.284) de 145 g. (C.B.) .486

7mm (.284) de 168 g. (C.B.) .550

30 (.308) de 175 g. (C.B.) .508

30 (.308) de 200 g. (C.B.) .546

.338 Lapua Mag de 250 g. (C.B.) .575

En cada caja de la munición Barnes Vor-TX LR encontraremos toda la información necesaria e importante sobre velocidad a diferente altura del nivel del mar. A modo de ejemplo, cuando estuve en Mongolia, en los montes Altai, llevaba mi Rigby del .275 homónimo (7×57) con cañón de 63,5 cm. cargado con un proyectil Toro de 140 grains a 2.950 p/s de velocidad en boca, regulado a 0 a 150 metros. Al probarlo en el campamento antes de salir a cazar, el resultado no pudo ser más elocuente: a dicha distancia impactaba a 22 cm. más alto, simplemente porque la densidad del aire a 3.500 m. de altura era menor. Por suerte, lo comprobé antes de usarlo y me di cuenta, en caso contrario hubiese fallado el disparo.

 

La munición VOR-TX LR

Esta línea, de momento, produce los siguientes cartuchos en: 7 Remington Mágnum de 139 grains y .300 Winchester Mágnum en 190 grains con proyectiles Barnes “LRX” Long Range X Bullet. He tenido la oportunidad de probar esta munición en calibre .300 Winchester Mágnum con proyectil LR de 190 grains, obteniendo un promedio de 2.856 p/s. de velocidad inicial.

Un grupo excelente de tres disparos a 200 metros, apuntando a la base.

Teniendo en cuenta el peso del proyectil y su velocidad inicial, la reproduje con un cartucho recargado y un peso de punta similar. Puse a ambos cartuchos 0 a 200 metros. A 300 metros el proyectil del cartucho Barnes VOR-TX LR cayó 19,7 cm. y el recargado 23,4 de promedio. Esto lo logra gracias al gran Coeficiente Balístico que aporta. Extrapolando, pero sin medirlo en la práctica a 500 metros, el LR caería 1.066,8 cm y el recargado 1.356,7, es decir, un 35% más que el Barnes.

Otra ventaja y ésta es inherente a la construcción del proyectil que, al ser monolítico de cobre, sus 190 grains realmente si lo comparamos con uno de envuelta y núcleo de plomo estaríamos ante un proyectil inexistente de 247 grains en calibre .30”. Dicho de otra forma, con el proyectil Barnes LR no sólo ganamos una trayectoria más tensa sino una impresionante penetración. A lo que debemos sumar el shock hidráulico que produce dada su alta velocidad y la destrucción de tejidos gracias a sus cuatro pétalos de deformación.

Sin duda, estamos ante una munición Premium, en el caso de que compremos el cartucho completo y ante proyectil efectivísimo si recargamos.

 

Nota: agradezco la cesión de material para este reportaje a Borchers S.A., C/ Industrialdea 22, Guernica. 48300 Vizcaya. Tel: 946.252.029. www.borchers-sa.com

 

Saúl Braceras

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