Mauser B 7×57

El orgullo de los cazadores europeos

La firma fundada por Peter Paul y Wilhem Mauser en La firma fundada por Peter Paul y Wilhem Mauser en 1872 ya tenía su fama bien ganada con diseños como los cerrojos de fusiles y rifles de pólvora negra: 1871 y 1871/84, pero con la aparición de la pólvora nitro todo se revolucionó en un lapso muy corto, pues cada año comenzaron a sacar más y más mejoras, ejemplo de ello, son los modelos 1889, 1890, 1893, 1895 y 1896; sin embargo, cuando se desarrolló el 1898 se hizo un claro antes y después en la historia de las armas.

Pensemos por un momento cómo era el mundo entonces: se movía a caballo, ferrocarril y barco, todavía los hermanos Orville y Wilbur Wright no habían volado con su ingenio, el Wright Flyer, en la colina Kill Devil de Kitty Hawk  en Carolina del Norte, pues eso sucedería cinco años más tarde el 17 de diciembre de 1903 y aún así, la aviación estaría en pañales durante muchos más años. Sin embargo, en el mundo de las armas se había alcanzado el pináculo: el cerrojo 1898 ha sido y es el rasero con que se miden todos los demás. En la actualidad las firmas más importantes del mundo lo siguen utilizando hoy como ayer.

 

Un poco de historia

La familia Mauser estaba relacionada al mundo de la armería desde antaño y no en vano sus tres hijos: Alfons, Peter Paul y Wilhem siguieron con la tradición. El primero y menos conocido desarrolló un rifle cerrojo (patente 496.691, 2 de mayo de 1893) que no tuvo éxito. En cambio, Peter Paul, nacido el 27 de junio de 1838 en Oberndorf, Württemberg, fue un armero y diseñador que conoció la aceptación con rapidez. Hijo de armero, trabajó en arsenales militares como aprendiz. En 1860 desarrolló un sistema para que el cerrojo Dreyse montara el percutor durante la apertura y, además, utilizase cartucho metálico. Asimismo, fue una figura controvertida, pues al parecer se adjudicó muchas patentes que no eran suyas, sobre todo, después de la creación de su segunda compañía la Mauser Waffenfabrik AG en 1884.

Falleció el 29 de mayo de 1914, salvándose así del oprobio que caería sobre su país después de la Primera Guerra Mundial, aunque este conflicto dejó claro el arma militar era el fusil de cerrojo y si era un Mauser 1898 en cualquiera de sus variantes, mejor.

Por último, Wilhem, nació el 2 de mayo de 1834 en Oberndorf, quien contribuyó de modo substancial a la creación de la firma familiar. En 1867, tomó el relevo de Samuel Norris, cuando éste dejó la aventura empresarial conjunta y poco afortunada del Mauser-Norris.

 

Las compañías Mauser

Aquí cabe una explicación: los hermanos Peter Paul y Wilhem crearon el 23 de diciembre de 1872 una compañía para producir el fusil modelo 1871, la Gebruder Mauser und Cie. Inicialmente la fábrica contaba con 50 empleados y a mediados de 1873 tenía el doble de plantilla. Ya en aquellos años mi bisabuelo, Don Ángel Braceras y de la Tapia, comenzó su andadura comercial con esta firma. Los primeros fusiles, el modelo 1871 de cerrojo monotiro y calibre 11×60 mm. Mauser, que vendió fueron para el Gobierno Uruguayo. Pero, la más conocida fue la Waffenfabrik Mauser AG fundada en 1884, cuyo éxito comercial sobrevino con la adopción del Mauser belga modelo 1889 y a partir entonces la firma fue reconocida internacionalmente por la excelencias de sus armas.

Aunque la producción masiva se volcó rápidamente en la fabricación de fusiles, carabinas y pistolas militares, desde sus comienzos la empresa de Oberndorf tuvo una sección importante para las deportivas. El rifle que traigo a estas páginas es posterior, ya que fue producto del periodo de entre guerras. Entonces nacieron varios modelos, para comenzar me centraré en dos: A y B, éstos siempre han confundido a los amantes de las armas clásicas, pues asocian que el modelo “B” era el destinado al mercado británico, como parecería lógico y es justamente es al contrario, como ya veremos más adelante.

El Mauser modelo “A” estaba basado en el cerrojo modelo 1898 con cargador al tresbolillo hecho para el mercado británico. En su versión de cerrojo con longitud estándar recamaraba los siguientes cartuchos: 6,5×54; 7×57; 8×57, 9×57 y 10,75×68. Tenía una capacidad del cargador al tresbolillo de 5 cartuchos, con una longitud de cañón de 59,6 cm. y un peso de 3,6 K. De este rifle se hizo, a pedido de la firma John Rigby, una versión Mágnum que podía recamarar los siguientes cartuchos de gran longitud: .280 Ross; .318 Westley Richards y .404 Jeffery. Mantenía su capacidad del cargador al tresbolillo en 5 para los primeros y 3 cartuchos para el .404 Jeffery. Lo mismo ocurría con la longitud del cañón: 59,6 cm. y con el peso de 3,6 Kg., pero, incorporaba un opcional: doble o simple disparador. Con este cerrojo se hicieron rifles de caza africana de cartuchos gigantescos, como el .500 Jeffery; .12,7 Schuler y .505 Gibbs.

Del “A” se hizo un tercer modelo llamado Rifle Corto que basaba su diferencia en tres aspectos: 1º un cañón de 54,6 cm. 2º recamaraba los cartuchos: .250-3000, 6,5×54 y 8×51. Y 3º un peso de tan sólo 2,7 k.

Y por último hablaré del que traigo hoy a nuestra revista, elMauser modelo “B” que al igual que el “A” utilizaba un cerrojo 1898 y cargador al tresbolillo. También la similitud seguía con su cartuchería: 6,5×54; 7×57; 8×57, 9×57 y 10,75×68, como así con los demás detalles técnicos. Pero la diferencia estribaba en: 1º aportaba un alza de hoja fija para 100 metros y dos librillos para 200 y 300. 2º Otra tipo de alza con corrección en altura y deriva y 3º unos ligeros matices en cuanto a diseño de culata: el “A” era cien por cien británica y el “B” centroeuropea, con una curvatura mayor en la culata.

Además, existían seis tipos de terminaciones para los cañones: octogonal con lista, redondo solamente y octogonal y redondo combinado hasta pasado el schnabel con y sin lista.

Al modelo “B” se lo tenía como el más normal, lo cual es lógico, pues era diseñado para el gusto centroeuropeo y fue ampliamente distribuido por este continente.

Otros modelos fueron “K” muy similar al “B” de cañón redondo, el “M” una carabina con culata Stutzen, el “S” rifle con culata Stutzen y un modelo Africano que llevaba un larguísimo cañón de 70 cm. con alza fija o con librillos tipo exprés, llama la atención este detalle que era más utilizado en los rifles ”A” Magnum del mercado británico.  Todos estos modelos podían tener mejores acabados hasta unos muy barrocos.

 

Un Mauser B en toda la regla

Se trata de un modelo intermedio en cuanto a su acabado, ya que presenta un diseño exterior de cañón octogonal. No obstante, aporta una bella lista donde descansan los aparatos de puntería, el alza es de las, llamémoslas, normales, pues recuerda a las de las carabinas militares con una regulación de 50 hasta 1.000 metros, con una variante en vez de una muesca en “V” la llevaba en “U”.

Su sistema de disparo recae en un monogatillo, para muchos el preferido, pues el doble disparador obliga a un asimiento más adelantado de la mano tiradora, aunque yo lo prefiero, tanto por estética como por practicidad.

Está recamarado a uno de los mejores cartuchos diseñados por Mauser, el 7×57 Español, sobre todo si se utiliza la variante Rigby en cuanto al peso del proyectil; es decir, 140 grains, este detalle lo convierte en algo superior. De hecho, lo uso y he usado mucho en mi John Rigby en un sinfín de cacerías a lo largo del mundo y sólo he cambiado a proyectiles de 175 grains cuando se trataba de la caza de animales grandes, como el eland.

La tapa del cargador se abre mediante un asa larga que ha sido un sello distintivo de muchos rifles deportivos centroeuropeos.

Sobre la parte de la acción que recubre la recámara encontramos el escudo de la firma entre una verdadera maraña de segrinado antireflejante que se continúa en la larga lista hasta el punto de mira, siendo sólo interrumpido por el alza.

La culata está hecha con un buen escalaborne de nogal europeo, es recta y tiene una carrillera ligera; es decir, lo contrario a lo que se hace en muchas armas modernas al dotarlas de grandes cantidades de madera con una chimazas gordísimas y poco elegantes.

Tiene un pistolete muy cómodo, gracias a su ángulo abierto, rematado con una tapa de cuerno de búfalo de igual calidad que la cantonera con el clásico escudo de la firma.

 

Las armas clásicas en la actualidad

Hoy en día en que si un cartucho no es megamagnum no mata y con un número creciente de cazadores que se sienten indefensos al no usarlos ante la fauna, es difícil hacerles entender a quien así opina que existe desde siempre otra cosa. Ya que cuando todas las culatas de materiales sintéticos se hayan degradado éstas, con sus nobles maderas, seguirán estando y no sólo como elementos de coleccionismo sino de uso y hay algo más, siempre sus valores están en alza.

Saúl Braceras

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