LARM 8X75 RS

Un arma para todo

Desde hace años utilizo armas en calibre 8×75 RS, fue un descubrimiento que le debo a mi amigo, Vicente López, quien me pasó un rifle exprés recamarado a éste y con el cual he recorrido mucho mundo y abatido numerosas especies. Realmente, fue amor a primera vista, pues estaba acostumbrado al rendimiento del 8×57 JRS o del 9,3x74R, pero la genial creación de Otto Bock se imponía con soltura sobre aquellos. Por tanto, cuando en La Armería de Madrid me mostraron un rifle nuevo hecho por ellos en este calibre, mi deseo fue uno solo: probarlo. De esa experiencia viene esta crónica.

 

Un rifle especial

Al igual que todas las creaciones de LARM, este exprés es único en su tipo, y no lo digo por los cambios cosméticos, como pueden ser los grabados o el acabado en general, sino que los responsables de la firma (Álvaro, Roberto y Rufino) se esmeran por mantener esta característica en sus armas.

Es de líneas esbeltas, gracias a su pequeña, aunque robusta báscula, ligero y muy manejable. Si no ha tenido oportunidad de “trastear” un rifle LARM le animo a pasarse por dicha armería, C/ Infanta Teresa 15, Madrid, telf.: 91 564 0949, para verlo in situ.

Su báscula es del tamaño de las del 20 de escopeta, pero fabricada con aceros más resistentes para poder manejar las presiones de un calibre como el 8×75 RS, para ello se valen de unas largas tablas, que suman 60 mm. Ya que no debemos olvidar que éste es muy similar a las características de un .300 Holland and Holland Magnum. De hecho, se dice que esta firma londinense se quedó tan impresionada con el rendimiento del cartucho alemán que decidió sacar algo similar y lo hizo en sus dos versiones, con y sin pestaña. Es decir, lo mismo que Otto Bock, quien lo hizo para rifles basculantes (con pestaña) y para acciones Mauser (sin ésta). La única complicación que tuvo este cartucho germano fue la misma tontería que hicieron con todos los de calibre 8 mm., la versión estrecha (.318”) y la versión S (.323”). Nunca he podido entender cómo un pueblo tan inteligente como el alemán, cometió la estupidez de hacer dos cartuchos iguales en todo a excepción del calibre con una diferencia de 0,05”. Pero, lo hecho, hecho está y así se escribe la historia.

El ancho de los coscorros de 49 mm. permite el uso de unos cañones delgados y ligeros, aspectos muy importante en un arma de caza, ya que su peso está en 2,6 kg. Tal vez destaco este aspecto por mi situación actual en la que elijo el arma en función de su peso, ya que no quiero cargar con rifles pesados, salvo excepciones.

Particularmente, me gusta el bello labio de refuerzo lateral y el grosor de los enganches de 9,9 mm.; el rifle basa su cierre en dos y al carecer de un tercero, sea Holland and Holland, Purdey o Greener (muy raro de ver últimamente) en la base de los cañones, ésta queda limpia y parece que facilita una carga rápida.

Claro está que destaca su larga rabera, que asegura una vida dilatada en el tiempo, ya que de las presiones del 8×75 RS deviene un retroceso seco y que necesita una buena superficie para difuminar su fuerza cinética en la culata. Por ejemplo, en mi viejo Sarasqueta en este calibre, al carecer de dicho elemento, siempre me fijo que los tornillos que unen el conjunto báscula-cañón estén bien apretados y también, muy importante, al quitar las pletinas o llaves no se vea luz entre el mocho de la culata y la pared trasera de los coscorros. Esta revisión es lo primero que debemos hacer cuando compramos un arma de segunda mano, debido a que si vemos luz y disparamos, la culata, lenta y progresivamente, se abrirá en dos porque todo el retroceso será asumido por el tornillo que une la parte superior de la báscula con la placa de los disparadores y guardamontes. Es más, en casi todas las armas basculantes con solera es fácil advertir una pequeña raja o “pelo” en la culata a continuación de la rabera. Por todo lo dicho cuanto mayor sea la superficie de contacto mejor.

El doble juego de disparadores al traspié tiene una presión de 1,9 kg. y 2,4, es decir, lo habitual para evitar doble disparo. Ambos tienen una salida limpia, que a muchos rifles de cerrojo comerciales les gustaría tener.

Tiene seguro automático, particularmente siempre se los quito, pero esta opción es potestad de cada uno. Ninguno de mis exprés tiene instalada la varilla del seguro automático, comencé haciéndolo en los de gran calibre, por temor a que en un momento de apuro de olvidara quitarlo y me acostumbré a ello, por tanto, traspasé el hábito a los demás.

La longitud del cañón es de 60,5 cm., particularmente la hubiera preferido en 63 para aprovechar más la carga de pólvora y así ganar una trayectoria más tensa y mayor contundencia. Además, en un rifle basculante podemos ganar más cañón y siempre nos parecerá un arma de reducido tamaño.  Pero más allá de todo, con la longitud dada tampoco se pierde mucho, pues estamos hablando de cómo mucho un 5%.

Como es lógico en un arma exprés, sus miras metálicas son de librillo, teniendo una hoja fija graduada a 50 y otra a 100. Es destacable el punto de mira y su homólogo supra medida para bajas condiciones lumínicas.

Me gusta el visor que lleva sujeto gracias a una montura Akah, un Swarovski Z6 de 1-6×24, retícula 4 iluminada, ideal para cazar bajo cualquier circunstancia y, como veremos más adelante, a cualquier distancia.

Los grabados son algo fuera de lo normal o de lo que estamos acostumbrados, ya que usualmente se suelen hacer grabados florales y/o algún animal, pero esta conjunción con detalles florales e insertos de oro lo catapulta a lo más alto. Es simplemente bellísimo.

Creo que conjuga el buen gusto y la acertada norma de poner poco oro y, al contraponer la luz de la superficie del grabado con su fondo oscuro, lo destaca aún más. La parte noble está representada por nogal turco que destaca por su veteado,  como así por su dureza y ligereza. El segrinado está a la altura de la calidad esperada en un arma de este tipo, cosa que en España no se tiene mucho en cuenta, pero sí en las armas LARM.

 

El cartucho

Fue lanzado al mercado a mediados de la década de 1910, utiliza como base la vaina del 9,3×74 R agolletado a 8 m.; desgraciadamente, como ya advertí, a sus dos versiones con y sin pestaña hay que sumar los dos calibres  (.318” y .323”), evidentemente en el rifle LARM, estamos antes RS, es decir, un .323”.

La amplia vaina ofrece la posibilidad de utilizar una buena dosis de pólvora.  Como éste es un rifle moderno y muy robusto, una carga de 64-65 grains de Tubal 7.000 ó 68 grains de Tubal 8000 con 180 grains hará volar a su proyectil a una velocidad de unos 3.000 p/s, originando una energía de 4.000 l/p2; que si lo comparamos con el 8×57 JRS, con igual peso de proyectil, el primero lo aventaja en más de 600 p/s y en 2.000 l/p2. Y si hacemos lo propio con un 9,3×74 R con 286 grains de punta veremos que éste da una velocidad de 2.370 p/s y una energía de 3.540 l/p2. Es decir, con el 8×75 RS ganamos en una trayectoria súper tensa, gracias a su velocidad y también en energía cinética.

 

La prueba

Utilicé la munición de mi viejo rifle y vi que abría un poco, pero cuando usé una carga más fuerte, se hizo la luz. Su retroceso es muy agradable debido a la filosofía de la culata, que nos permite repetir con rapidez el tiro.

Particularmente, los pruebo con un lapso entre disparo y disparo de 8 a 10 segundos y con este rifle es muy fácil hacerlo. Es evidente que estamos ante un rifle fantástico, que une belleza y precisión, no en vano La Armería de Madrid es expositor asiduo de la convención del SCI, en donde se pueden encontrar las mejores del mundo y allí, donde la comparación es obvia y natural para los entendidos, ellos venden sus armas… Será por algo.

 

Nota: Agradezco la cesión de material a La Armería de Madrid, C/ Infanta Teresa 15, 28016 Madrid, telf.: 91 564 0949, FAX: 91 564 62 89, https://larm.com/es/

 

Saúl Braceras

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