La polémica adopción de la Bergmann  Bayard

En 1905 sólo dos naciones qe se habían decidido a sustituir los revólveres de sus ejércitos por pistolas automáticas. Por un lado, Suiza con la Pistola Parabellum modelo 1900 en calibre 7,65 Parabellum, que coexistió con el revólver Schmidt modelo 1882, en calibre 7,5 mm suizo. Por otro, Bélgica, que adoptó la FN 1900, en calibre 7,65 Browning, con la que sustituía los revólveres Nagant.

Es interesante el hecho de que ambas naciones persistiesen en el uso de un calibre próximo al que ya conocían. En el caso de Suiza, hay un claro aumento de potencia entre el revólver Schmidt adoptado en 1882 y la  denominada oficialmente “Pistola de Ordenanza 1900, sistema de Borchardt Luger”. Bélgica, por su parte, tenía una potencia similar, quizá algo menor al adoptar la FN 1900. No obstante, la adopción de la pólvora sin humo en las armas cortas es todavía muy reciente, y los impresionantes logros en la velocidad de los proyectiles que conseguían estas nuevas pólvoras hacían parecer idónea su combinación con calibres reducidos. Es más, en este tiempo hay una combinación arma-calibre que se convierte en referente obligado, y que cualquier ejército o diseñador de armas tiene en cuenta: la pistola Máuser C 96 y su cartucho, el 7,63 x 25 Máuser. Este último, con la citada pistola proporcionaba la nada despreciable velocidad de 430 metros/segundo, lo que prácticamente doblaba la velocidad inicial de todas las armas cortas en el momento de su aparición.

En España, cuando la Junta Superior Facultativa y la Comisión de Experiencias de Artillería realizan sus estudios, hay cuatro pistolas semiautomáticas que destacan: La Luger modelo 1900 en 7,65 Parabellum, la FN 1900 en 7,65 Browning, la Steyr Mannlicher M 1901  en 7,63 Mannlicher y la Máuser C 96 en 7,63 Máuser. Es sin embargo, un tiempo prolífico en inventores, y las patentes se desarrollan a mucha velocidad, presentando proyectos originales y bien diseñados en unos casos, pero en otros, sistemas extremadamente complejos y caros de fabricar y adquirir. Las directrices que en ese momento creaban escuela para adoptar militarmente un arma semiautomática se decantaban porque el arma estuviese dotada de cargador extraíble, que disparase un cartucho potente y que adoptase un sistema de acerrojamiento real, manteniendo el cierre por masa de inercia para las armas de potencia limitada. Uno de los modelos que incorporaban todas estas características fue el de la Bergmann Mars, modelo de 1903.

Dibujo esquemático de la pistola Brauswetter en calibre 7,5 mm. Suizo.

Se ha hablado mucho de lo errónea de esta decisión, habida cuenta de que el arma en cuestión dio muchos problemas y tuvo una vida muy corta en nuestro Ejército. Sin embargo, creo que la decisión que tomó la Junta y la Comisión en su momento estuvo justificada, y que fueron factores ajenos a ellas, y posteriores a su decisión,  los que disminuyeron la calidad del producto entregado, produciendo la desconfianza de sus usuarios y dejando el arma fuera de servicio en campaña. En este aspecto se ha criticado prácticamente todo, tanto el diseño como la fabricación, los materiales empleados o la figura del propio Bergmann, presentándolo poco menos que como un oportunista reticente a perder un contrato importante.

 

Historia de la empresa y evolución del diseño

La pistola modelo 1894, también conocida como Bergmann-Schmeisser y posteriormente como Bergmann Nº 1, calibre 5 mm. Bergmann, estaba basada en la Brauswetter. Obsérvese la extraña disposición del disparador.

Michael Flürscheim (1844-1912) compró en 1873 la Eisenwerke Gaggenau (fábrica de hierro de Gaggenau), que tenía varios siglos de antigüedad. En 1879, Theodor Bergmann (1850-1931), con 29 años, se convirtió en gerente de la empresa. De 1875 a 1900, la Eisenwerke Gaggenau fabricó acero industrial, diverso  equipamiento de metal, componentes eléctricos, molinillos de cocina, diversos herrajes, rifles y pistolas de aire comprimido. Hoy por hoy, la empresa se llama Gaggenau y produce utensilios de cocina. El 6 de abril de 1892 Suiza concedió una patente al relojero húngaro Otto Brauswetter y a la Aktiengesellschaft Eisenwerke Gaggenau por un diseño de pistola automática que producía el acerrojamiento del cierre mediante el desplazamiento lateral de un perno. Bergmann obtuvo los derechos de la patente de la Eisenwerke Gaggenau y encargó a Louis Schmeisser la tarea de mejorar el diseño de Brauswetter. Como consecuencia del trabajo de Schmeisser, y entre los años 1893 hasta 1901, Bergmann, propietario ya de la patente Brauswetter, registró otras patentes, unas relacionadas con distintos mecanismos de armas automáticas y otras de índole distinta. Para explotar éstas y otras, Bergmann funda su empresa entre 1893 y 1895, y la llama Bergmanns Industriewerke.

Al principio Bergmanns Industriewerke realiza los mismos productos que la Eisenwerke Gaggenau, pero más adelante esta fábrica diversifica su línea de productos, destacando entre ellos la fabricación de automóviles eléctricos y de combustión interna. Fue la producción de automóviles lo que acaparó la mayor parte de los medios de la firma, forzando a que los recursos que empleaba para el diseño y construcción de armas fuesen pocos, y favoreciendo que posteriormente la fabricación de las mismas la realizaran terceros. Así subcontrató desde 1896 la fabricación de fusiles a la firma alemana VC Schilling, de Suhl, y en 1903 la producción de la pistola modelo Simplex. Posteriormente, Bergmann vendió la patente y los derechos de fabricación de esta pistola a la firma belga AEP.

 

Las primeras pistolas Bergmann

Modelo de 1892: Desde el principio, Bergmann tiene en mente la fabricación de un arma corta para usos militares. El diseño original de Brauswetter se mantuvo en el modelo de 1892, y el Ejército Suizo la probó con el objeto de sustituir su revólver Schmidt de 7,5 mm. Sin embargo, si bien el diseño original del arma acerrojaba mediante un perno de desplazamiento lateral, siguiendo la patente de Brauswetter, el arma con acerrojamiento nunca llegó a fabricarse, y la pistola que probaron los suizos para dotar a su ejército fue un prototipo cuyo mecanismo estaba basado en masa de inercia, aunque para aumentar el retraso del cierre, esta pistola contaba con un plano inclinado ascendente. El arma tenía ya el cargador delante del arco del guardamontes, y su mecanismo de disparo era el propio de los revólveres de simple acción.

Bergmann Nº 2 en calibre 6,5 mm. Bergmann. En este modelo aún se mantenía la carencia de extractor.

Modelo 1894, Bergmann nº1 o Bergmann-Schmeisser: Este modelo fue cubierto por las patentes registradas en 1893 y otras posteriores. La pistola era similar al Modelo 1892, excepto que operaba por masa de inercia simple y el muelle recuperador se encontraba bajo del cañón. Como el modelo anterior, el cargador estaba delante del arco de guardamontes y tenía una cubierta pivotante en el lado derecho de la pistola. El M1894 no tenía extractor, confiando esta acción sólo a la fuerza de los gases. Fue recamarada para el calibre 8 mm, aunque es posible que originalmente su diseño se pensase para un cartucho de calibre inferior,  de 5 mm tipo “cónico”, esto es, sin borde o ranura de extracción. También es posible, que se fabricase algún prototipo de arma y de cartucho “cónico” en 8 mm. En cualquier caso, se fabricaron muy pocas pistolas de este modelo, y seguramente serían los prototipos de los tres modelos que se desarrollaron posteriormente.

 

Modelo 1896 Bergmann: Nº 2, Nº 3 y Nº 4: El Modelo 1896 fue una versión mejorada de la anterior, el 1894. Los sucesivos modelos numerados diferían en el calibre usado: Así  el Nº 2 fue fabricado en 5mm., el Nº 3  en  6.5mm., y el Nº 4 en 8 mm.  Concebida como arma de bolsillo, de la Nº 2 existió una versión con el gatillo plegable. Las primeras pistolas del Nº 2 y Nº 3 no tenían extractor  ni expulsor, y usaban cartuchos “cónicos”.  La extracción se realizaba confiando en la presión de los gases, como hizo después la Steyr Mannlicher nº 1.  En el caso de las Bergmann, la extracción de la vaina estaba facilitada por la forma cónica de la misma. Sin embargo, fallaba. La expulsión daba problemas porque las vainas no siempre golpeaban el punto de eyección en el ángulo apropiado, por lo que se producían encasquillamientos. Más tarde se añadió un expulsor a las armas, y  los cartuchos tuvieron que ser rediseñados, añadiendo una ranura. No obstante, el diseño cónico se mantuvo.

Bergmann Nº 3 muy similar a la Nº2 en calibre 6,5 mm. Bergman, pero a partir de este modelo todas tendrían expulsor y utilizarían cartuchos ad hoc.

Modelo 1896 o Bergmann Nº 3 y Nº 4: Exteriormente era muy parecida al modelo de 1894, pero los cañones iban roscados y asegurados mediante un tornillo de retenida. Además, se añadió un orificio de escape de gases, lo que redujo la presión en el arma unos cartuchos que eran ya poco potentes. La pistola se cargaba mediante un peine semicircular de cinco cartuchos, que proporcionaba la tensión al sistema de alimentación cuando cerraba la tapa. También se podía cargar el arma sin ese peine, pero la solución en cualquier caso era poco fiable y los encasquillamientos frecuentes. La expulsión de las vainas se producía hacia arriba, y su ventana se protegía por una placa deslizante. Este modelo fue el primero que incorporaba la posibilidad de añadir un culatín, como en la Mauser C 96. Por su parte el modelo Bergmann Nº 4. Fue fabricado en 1897, y se considera una variante del Nº 3, siendo muy escasa su producción.

Se alimentaba con un cartucho de 8 mm. que estaba dotado de un reborde para su extracción. El cartucho fue denominado por la fábrica Cartucho Nº 4, y en la denominación de DWM fue el DWM nº 451. Estas armas se vendieron razonablemente bien y estaban disponibles con varias opciones, como cachas de lujo, disparadores al pelo o incluso cañones pesados, entre otras.

 

Modelo 1897 Militar o Bergmann Nº 5: Fue la primera pistola diseñada para uso militar desde el prototipo presentado a los suizos. Utilizaba un cartucho de 7,8 mm. que llamaron Bergmann nº 5 (DWM nº 461), que contaba con una ranura para el extractor. Su mecanismo se basaba en la mejora del diseño original de acerrojamiento lateral de Brauswetter. El cañón y corredera retroceden juntos siete milímetros. Tras ello, el cañón se detiene y el cierre se desplaza tres milímetros hacia la derecha, liberándose de la corredera y completando el recorrido en solitario. Durante el mismo, extrae la vaina de la recámara, se produce su expulsión y, al volver alimenta la recámara con un nuevo cartucho,  acerrojando el arma de forma efectiva. Como en modelos anteriores, mantuvo el orificio de escape de gases, el extractor en la parte superior del cerrojo y la ventana de expulsión protegida por una placa deslizante.

El muelle de recuperación es similar al de la Mauser C 96, y situado en la misma posición, esto es, dentro del bloque de cierre y rodeando la aguja percutora en toda su extensión. El depósito de munición alojaba diez cartuchos y se situaba como en los demás modelos delante del guardamontes con un diseño rectangular. Contemplaba el uso de peines y en la parte posterior de la empuñadura se encuentra una ranura que permite adoptar un culatín. Se fabricaron unas 800 pistolas.

Cubo de cierre de la Bergmann-Bayard, éste tiene medio círculo y la corredera otro medio para informar que ésa era la forma correcta de montarlo.

Modelo 1899 o Bergmann Nº 6: El nº 5 no consiguió su adopción por parte de ningún Ejército, por lo que se fabricaron diversas variaciones del mismo en tan corto número que no pasaron de ser prototipos. El modelo Nº 6 no fue producido para su venta, y se recamaró para un nuevo cartucho, el 8 mm con ranura extractora. Este cartucho fue denominado Bergmann nº 7 (DWM nº 460). En 1900, el ejército suizo probó dos pistolas de este modelo, y tras su desestimación, el arma fue rediseñada en 1901.

 

Bergmann Simplex 8 mm.: La Bergmann Simplex mantiene la estética de la Bergmann nº 6, pero se reduce en tamaño y se simplifica, automatizando por masa de inercia. Dispara el cartucho de 8×18 mm. llamado Bergmann nº 6 (DWM Nº 488), de prestaciones similares al 7,65 Browning. Poseía extractor y su expulsor lanzaba la vaina hacia la derecha. Montaba el cargador como su hermana mayor, pero éste era extraíble. Se fabricaron unas 4.000 en dos empresas: las primeras, en Alemania, en la fábrica de VC Schilling hasta 1904, y las segundas en las instalaciones de Anciens Etablissements Pieper (AEP), de Herstal, Bélgica, tras la adquisición de su patente, y hasta el año 1914. La razón del cambio en la fabricación se debió a que VC Schilling fue adquirida en 1904 por la Heinrrich Krieghoff Waffenfabrick, a quien no le interesó la continuidad de la fabricación de armas, y tras completar los contratos pendientes en 1905 se negó a continuar. Parece ser que las armas belgas “no estaban a la altura de los estándares de Bergmann”, y que “sufrían debilidades de construcción” (Stewart). Por su parte, Wilson dice que las armas fabricadas en Bélgica eran de “material y acabado inferiores”. Además de las marcas de fábrica, hay alguna diferencia en la construcción de ambas. En las alemanas, la corredera y el cañón estaban hechas en un único bloque, mientras que en las belgas el cañón estaba atornillado a la corredera, lo que simplificaba su fabricación.

Al tener en cuenta el hecho de que en la fabricación belga ya hay una merma en la calidad de los materiales respecto al modelo original, y vemos que ese es precisamente el tiempo en que se fabrican las armas reglamentarias españolas en dicha empresa.

La Bergmann Simplex apareció en 1901.

El Modelo Bergmann Marte de 1903: En 1901 Louis Schmeisser diseñó (y Bergmann patentó) un mecanismo de cierre para una ametralladora, y en 1903 ambos lo aplicaron al diseño de un nuevo modelo de pistola, al que llamaron Marte.

Externamente, el arma era muy parecida al modelo 1896, del que conservaba el cargador delante del guardamontes, y el sistema de simple acción usado en revólveres. La diferencia principal estaba en el mecanismo de cierre, que en lugar de desplazar un perno lateralmente, lo que hacía en este caso era desplazar hacia arriba unos cinco milímetros un bloque cuadrado hueco que estaba  biselado en las caras de  superior e inferior, lo que ocurría tras retroceder el bloque cañón-corredera unos 6 mm. Al subir el cubo, el cierre ya liberado se desplaza hacia atrás, expulsando la vaina, y montando el martillo. Cuando finaliza su recorrido, y empujado por el muelle recuperador, el cierre invierte el sentido y recoge en su desplazamiento un cartucho del cargador, introduciéndolo en la recámara y quedando asegurado nuevamente el conjunto corredera-cierre por el desplazamiento hacia abajo del cubo mencionado, merced al bisel mecanizado. Este cubo es el auténtico corazón del sistema, y como se puede apreciar, forma un sistema de acerrojamiento simple y muy robusto.

Como curiosidad, los primeros ejemplares de la Marte se recamararon para el cartucho 7,63 Máuser, aunque posteriormente se optó por el cartucho nº 6 de la propia Bergmann. Para el coleccionista, estos ejemplares en 7,63 Máuser tienen un precio mucho más elevado que los posteriores.

La Junta y la Comisión en 1905 han probado y recomendado una pistola modelo Marte fabricada por la propia Bergmann o por VC Schilling. Por tanto, tras su evaluación recomendaron una pistola bien diseñada, bien fabricada, y con buenos materiales.  Cuenta además con cargador extraíble, con un sistema de acerrojamiento efectivo y evolucionado, y que se alimenta del cartucho de 9mm Bergmann o nº 6, que cuenta con prestaciones mayores que los 7,65mm y 7,63 mm o el 9mm Browning Long (9×20 mm), considerado con poder de parada suficiente.

La Bergmann-Mars o Marte fue la antecesora directa de la Bergmann-Bayard.

El arma tiene un desarme muy sencillo, y al estilo de la Máuser, sólo precisa de un destornillador para dar un giro en el largo percutor que atraviesa el cierre envuelto por el muelle recuperador, pero sin las complicaciones que da la C 96. Además, los miembros de la Junta y de la Comisión solicitaron y consiguieron que se incluyesen varias modificaciones que robustecían el arma original, y  que dan lugar al modelo 1908.

Respecto a las decisiones tomadas por otros países, aventaja a la Máuser C96 en su menor peso y dimensiones, en su facilidad para desmontar y limpiar el arma, en su mayor sencillez mecánica, en incorporar un cargador removible, y en adoptar un cartucho con mayor poder de parada. Comparativamente, el 7,63 Máuser tiene una gran velocidad inicial, pero la ligereza de su proyectil y su pequeño calibre hace que su poder de detención sea menor que el 9 mm. Particularmente, considero la Máuser ideal como arma de caballería, pero demasiado engorrosa para su uso por parte de oficiales y soldados de infantería.

La FN 1900 tenía varias ventajas: era un arma muy fiable, muy ligera, y contaba con cargador extraíble. Sin embargo, recamaraba el cartucho 7,65 Browning, de potencia muy justa. Su funcionamiento es el adecuado a su calibre, por masa de inercia simple. Además, precisaba de un destornillador para su desmontaje y limpieza. Por su parte, la Steyr Mannlicher de 1901 tenía en su contra el uso de un cartucho de calibre 7,63 (con una Vo de 326 m/s, mayor que la Browning y menor que la Máuser y la Parabellum modelo 1900), con un funcionamiento por masa de inercia retardada, que no tenía extractor, y que se alimenta como la Máuser, por peines y sin cargador removible.

La Parabellum modelo 1900 contaba con cargador removible, con un sistema de acerrojamiento muy robusto y muy probado, era más ergonómica y más ligera, más precisa, estaba muy bien diseñada, era muy elegante y contaba con mayor capacidad.

Como desventaja, el calibre que usaba la Parabellum en ese momento era el 7,65 Parabellum, considerado con insuficiente poder de detención, pese a que con sus 355 m/s contaba con mayor potencia que el de la Steyr Mannlicher, pero con menos que el de la Máuser. Y su precio era más elevado, claro…

 

Los problemas de la Marte modelo 1903

Bergmann-Bayard con sus dos cargadores de seis y diez cartuchos.

Quien haya leído sobre los problemas de la Bergmann, espera encontrarse un arma de mecanizado estándar o pobre. Sin embargo, lo que nos encontramos al desmontar una de estas armas es un mecanizado soberbio, sin marcas de maquinaria de ningún tipo, salvo en las partes biseladas del bloque de acerrojamiento, que no parece que haya supuesto ningún inconveniente para cumplir su función.

En Septiembre de 1905, el Gobierno Español cursa finalmente una orden para la compra de 3.000 pistolas del modelo Marte para su evaluación. Sin embargo, la subcontratista de Bergmann, VC Schilling había sido comprada el año anterior por la Heinrich Krieghoff, por lo que tras acabar los contratos que tenía pendientes con Bergmann, VC Schilling canceló los acuerdos de fabricación. Tras ello, la Bergmann montó una fábrica en Gaggenau, donde fabricó un número inferior a 1.000 pistolas del modelo Marte, de las que sólo un pequeño número fueron entregadas para pruebas al Gobierno Español entre los años 1903 y 1908.

Pistola Bergmann-Bayard modelo 1908 reglamentaria en el Ejército Español.

La finalización del acuerdo de fabricación con VC Schilling forzó a Bergmann a buscar un nuevo fabricante para estas armas, y dado que AEP ya estaba fabricando el modelo Simplex, era un referente obligado. Por su parte, AEP había perdido sus contratos con el Ejército Belga, por lo que necesitaba mayor producción. Sin embargo, el pequeño contrato de 3.000 pistolas para el Ejército Español obligaba a una importante inversión en maquinaria, y ello forzó a que la negociación incluyese obligatoriamente los derechos de fabricación y venta de un modelo comercial de la Marte.

Por su parte, la Comisión de Artillería, en base a las pruebas efectuadas con los modelos a su disposición, solicitó varios cambios que dieron lugar al modelo 1908.

 

Modelo 1908 Bergmann Bayard

 

El cambio más importante fue la modificación del sistema de disparo para evitar el tiro automático del arma. El cañón se acortó mínimamente y  fue mecanizado junto a la corredera. Contaba con seis estrías a sinextrosum, en lugar de las cuatro a dextrosum que tenía el modelo original. También solicitaron otros cambios, como modificaciones en la cola del martillo, la empuñadura más redondeada, mejor retenida del cargador y otros cambios que obligaron al rediseño del arma. El resultado final fue una construcción más robusta, más ergonómica y más segura que en el modelo anterior, aunque menos estilizada.

Es en este momento cuando AEP rediseña el cartucho Bergmann Nº 6 de 9mm, que da lugar al 9mm Bergmann-Bayard que aumentaba su carga en 0.08 gramos (1,2 grains) de pólvora, ya que el arma que está fabricando AEP quiere hacerse un hueco en futuros contratos militares. Sin embargo, los materiales empleados están pensados para una carga menor y no soportan la presión del nuevo cartucho. Además, el muelle recuperador es muy suave y no está pensado para absorber el retroceso de un cartucho tan potente, lo que tiene como consecuencia que se golpee el arco del puente del armazón con demasiada violencia, produciendo la rotura del mismo más o menos a los 700 disparos. Posteriormente, se reduce la carga del cartucho, pero el daño ya está hecho, y el arma ha provocado la desconfianza de los usuarios, lo que hace que quede relegada. Cabe pensar que los materiales empleados en la 1908 fueran similares a los que se utilizaron en la Bergmann Simplex, distintos de los usados por Bergmann en su fábrica y distintos de los usados por VC Schilling en la suya, y que fueron los utilizados para fabricar las armas suministradas a la comisión para su evaluación. Al utilizar un cartucho de muy poca potencia, la Simplex no tenía roturas, pero en el caso de su hermana mayor las consecuencias fueron otras.

El Coronel de Infantería D. Antonio Vázquez de Aldana escribió en 1905 en su libro Armas y Defensa: “Es la Bergmann una pistola muy bien estudiada pero mal construida. De ocho que he tenido, tres se me han despedazado haciendo fuego. Una de ellas, en el Campo de Carabanchel ante la Comisión de Experiencias”.

 

Ello da lugar a que en 1912 se reuniera de nuevo la Comisión para estudiar el problema y dar soluciones, que pasan por la mejora del material en el armazón, y el refuerzo del polémico puente trasero. Estas modificaciones no se llevaron a efecto, y finalmente, la pistola es sustituida, como sabemos, por la Campo Giro, de dis

Bergmann-Bayard modelo 1908 calibre 9 mm B-B. En esta pistola ya se llevó a cabo el recorte para introducir los dedos y asir el cargador.

eño más simple, difícil de desmontar y con un fuerte retroceso, pero eso sí, autóctona, igual de potente, fiable y muy robusta.

Las armas del contrato español finalizaron poco antes de acabar el año 1909. Se incorporaron en algunos de los últimos ejemplares algunas modificaciones más, como unos cortes para asir el cargador en el brocal, y unos asideros circulares en los mismos. Eso ha dado lugar a confundir las últimas Bergmann Bayard 1908, con las Bergmann Bayard 1910. Sin embargo, las Bergmann 1910 que fueron las entregadas al Ejército Danés, y contaban con otras mejoras, como el muelle de la simple acción en forma de S, unas cachas de mayores dimensiones y que en el cubo de cierre se le había colocado un pequeño tetón en la parte superior.

En mi opinión, creo que la efímera vida del arma en nuestro Ejército se debió a la concurrencia de dos factores: por un lado, a que los materiales empleados en su construcción no tenían la calidad empleada en los originales, y por otro, al aumento de potencia respecto al probado cartucho nº 6 de Bergmann.

El interés de AEP por presentar un arma con un cartucho más potente que el de la competencia para optar con ventaja a  futuros contratos militares tenía que haberse pensado con minuciosidad, puesto que los intereses de los compradores de la Bergmann, y la de los fabricantes del arma no era el mismo. Pienso que las modificaciones del cartucho que hizo AEP se hicieron pensando en el peligro que suponía para el concurso danés el binomio P 08 y su cartucho, el 9 mm. Parabellum, y que en consecuencia, tenían que presentar un binomio arma cartucho más potente que el que presentaba la competencia.

Lo que no entiendo es porque la Comisión de Artillería y la Junta Superior Facultativa del Ejército, que tanto habían trabajado para recomendar la adopción de un arma mejorada con sus recomendaciones, incluso durante el tiempo de fabricación, no se opusieron a unas modificaciones, sustanciales al arma y de tanta envergadura, que no habían pasado por su estudio. Quizá fuera la premura por contar con un arma corta moderna en la campaña de África, o quizá porque no habría posibilidad de recuperar el dinero adelantado en el contrato. O ambas…

 

Algunas curiosidades

Desarme de la Bergmann-Bayard.

La carabina Destroyer se recamaró originalmente al calibre 9 largo, y se fabricaron con dos tipos de cargadores, unos monohilera y otros al tresbolillo. Los cargadores de la Bergmann Bayard modelo 1908 son muy parecidos a los cargadores al tresbolillo de la carabina Destroyer, pero no son intercambiables. Estos cargadores se fabricaron con capacidad para seis y para diez cartuchos. Su forma exterior es muy parecida, y sus dimensiones, también. Sin embargo, los cargadores de la Bergmann entran en la Destroyer, y los de la Destroyer no entran en la Bergmann. Sin tener el arma en la mano para probarlos, el mejor modo de distinguirlos está en fijarse en la ranura de retenida del cargador, situada en la parte trasera de los mismos, pero a distinta altura y de forma distinta. También hay unos railes estampados en posición oblicua en los de la Bergmann que no están en los de Destroyer. La práctica de poder utilizar cargadores de armas de renombre en armas de fabricación foránea estaba muy arraigada y, por ejemplo, se pueden usar los cargadores del Astra 200 en la FN del 6,35, o los de la FN 1900 en la pistola Vesta o en la Bastarán, pero no al revés. Imagino que sería un argumento del fabricante para facilitar la venta de las citadas armas en el extranjero.

Pese a tener un cargador extraíble, el cierre de la Bergmann 1908 no permanece retrasado y asegurado para facilitar la inserción de uno nuevo, ya que el arma estaba pensada para  recargar el depósito mediante el uso de peines. Eso provoca que el cambio de cargador pueda dar lugar a accidentes, puesto que la pestaña de retenida del cargador se halla frente al disparador, dentro del arco guardamontes. Éste es otro motivo para considerar el arma como peligrosa, sobre todo si no se había agotado la carga anterior, y había quedado un cartucho en la recámara.

 

El desarme de la Bergmann es sencillo

 

El tirador izquierdo del cierre tiene un pasador que entra en un taladro que acaba en el tirador de la  derecha. Para desmontar el arma, se aprieta la aguja percutora con el brocal del cargador, mientras que con la uña se tira del pasador para sacarlo. Tras ello, se tira del cierre hacia atrás, con lo que saldrá empujada parte de la larga aguja percutora. La extraemos, y acto seguido tiramos del alza hacia arriba, y sacándola saldrá parte del muelle recuperador, así como un pequeño muelle amortiguador que va cerca de la cabeza del percutor rodeándolo. Extrayéndolo, sólo nos queda tirar del cierre hacia atrás para sacarlo. Empujando el conjunto cañón corredera hacia delante y hacia arriba al final del recorrido, habremos completado el desmonte habitual de mantenimiento y limpieza.

Inferior de la corredera.

Para montar el arma, se procede a la inversa. El problema aquí está en colocar el alza, cuya parte inferior es la guía de la aguja percutora, para lo cual podemos utilizar la misma aguja percutora por la parte posterior para empujar el muelle y permitir que la citada pieza se sitúe correctamente. Por todo ello, queda claro que el arma se puede desmontar sin herramientas, aunque por supuesto, un pequeño destornillador de cabeza plana facilita enormemente esta tarea, al empujar el percutor para empezar el desarme, y el muelle para poder fijar el alza, que es también la guía de la aguja percutora.

La Bergmann-Bayard usaba una larga aguja percutora.

El cubo de cierre de la Bergmann Bayard 1910 adoptó, como hemos visto, un pequeño tetón en la parte superior, que acopla y señala la posición correcta. Se ha dicho que el citado tetón se adoptó para evitar que esta pieza se montase mal. En las armas españolas, la posición correcta de esta pieza está marcada por dos semicírculos, que al coincidir completan el círculo. Sin embargo, al desmontar el arma, puede ocurrir que el bloque de cierre no se mueva, lo que obliga a buscar algún objeto en ángulo recto (como una llave Allen) para presionar hacia arriba. Es algo raro, pero que puede ocurrir. Sin embargo, al incidir con la mano sobre el citado tetón, se facilita su movimiento y su liberación, y por tanto, el desarme del arma sin complicaciones.

En sus manuales de recarga, nuestro director, D. Saúl Braceras, incide en las grandes  diferencias de presión que existen entre el 9mm. Largo y el 9 mm. Bergmann Bayard, indicando que el 9 mm. Largo es mucho más potente y que por tanto genera unas presiones peligrosas para una Bergmann Bayard. Y por tanto, aconseja rebajar un diez por ciento las cargas, al objeto de que no alcancen los 2.400 bars de presión. Comparativamente, la presión máxima del 9 Largo es de 2900 bars.  Esto no es todo: el nueve largo ha variado muchas veces la carga a lo largo de su historia, habiéndose incrementado mucho en algunos lotes para optimizar su uso en subfusiles. Por tanto, no es aconsejable el uso de munición de fábrica con esta pistola, y jamás munición de fábricas nacionales. Ya se ha dicho que desde el principio las cargas eran excesivas, y los sucesivos lotes de munición se hicieron sin tener en cuenta a la Bergmann.

 

E.R.

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