Emile Kerner, cal. 9,3×62

Un rifle para la posteridad

Particularmente, aprecio por encima de todas las armas, aquellas producidas entre 1880 y 1930, por entender que fue el momento más excelso en cuanto al desarrollo y fabricación. Claro está que la Primera Guerra Mundial se cobró un duro peaje en vidas de grandes armeros; no obstante, en el período de entre guerras Alemania supo, dada su gran tradición, mantener su calidad.

 

Emile Kerner

La empresa fue fundada hacia 1890, por Emile I (también conocido como El Viejo), su hijo Emile II estuvo inscripto como armero en el sindicato de Suhl, Turingia, entre 1914 y 1920. Hacia 1925, su empresa estaba en manos de Emile II, aunque posiblemente se trate de Emile III y ésta se publicitaba como “armería de primera clase de rifles de caza, tiro, escopetas, etc.” De hecho, en la actualidad sus armas son consideradas como de excelente calidad, lo cual veremos más adelante, al entrar en detalles de este Stutzen del 9,3.

Hacia 1926 cambió su nombre por el de Emile Kerner & Sohne manteniendo los mismos parámetros de calidad. En 1930 la compañía fue adquirida por A. Schlott y un dato curioso es que en la Guía de Armeros del Reich en 1939 no figura dato alguno.

Después de la guerra, los rusos desmantelaron la maquinaria y  expropiaron la firma. No obstante, ésta siguió trabajando bajo la férula de la República Democrática Alemana y en la década de 1950 producía herramientas y escopetas. Un detalle es que se mantuvo el nombre de la firma, a pesar de expropiación, por su prestigio en armas de caza como una marca registrada.

 

Los otros Kerner

Con el paso del tiempo este viejo Emile Kerner fue actualizado, con acierto, con la única modificación correcta que se le ha podido hacer al cerrojo Mauser 98, el seguro tipo Winchester 70. Obsérvese el asa en forma de mango de cuchara

Ernst Kerner fue un armero que fundó su propia empresa, Kerner & Co en 1892, manteniéndose operativa hasta 1930. Posteriormente, fue comprada por J. Viereck y en 1939 figuraba como Ernst Kerner KG. Sus operaciones finalizaron con la invasión soviética de 1945. Durante al Segunda Guerra mundial se adhirió al esfuerzo bélico produciendo armamento.

Ernst R. Kerner fue otro armero de Suhl que estuvo activo en los primeros años del siglo XX, hasta 1920, y fue el creador del cierre Kerner & Anson, muy similar al Greener y que muchos lo confunden con éste.

Rudolf Kerner & Co., es el nombre que más confusión crea pues, aunque vendió armas de caza producidas por otros, se dedicó fundamentalmente a la fabricación de herramientas y metalurgia en general. Estuvo activo hasta 1941. Y por último, Kerner & Funk sociedad dirigida para la comercialización de armas y supervisada por Ernst Kerner y Karl Funk hacia 1920. Cabe agregar que todas estas empresas y talleres particulares estuvieron siempre radicados en Suhl, Turingia, Alemania.

 

Nuestro Emile Kerner

Teniendo en cuenta que sobre su cañón encontramos el nombre del armero y su ciudad a secas, sin el Co., podemos datarlo entre 1905 y 1926. Usted se preguntará por qué desde 1905, muy fácil, pues en ese año fue cuando el armero berlinés Otto Bock creó el 9,3×62 por tanto tiene que ser a partir de éste y antes de 1926 cuando cambió su nombre por el de Emile Kerner & Sohne.

La culata recuerda a los Mannlicher Schonauer o los Mauser B

El ha sido construido sobre un cerrojo Mauser modelo 1898 al que se le han hecho varios cambios, como: el asa en forma de cuchara, el doble disparador, el perfil mixto del cañón octogonal en la primera mitad y redondo hacia el final y sus tres bases para la montura de dos visores (algo muy común en las armas que se usaban para rececho y aguardo). No obstante con los años su cerrojo Mauser 1898 fue actualizado, con acierto, al colocarle un seguro tipo Winchester 70.

Evidentemente, estamos ante un arma de gran importancia, ya que en época se lo grabó con escenas florales muy evocativas de las armas inglesas que en Centro Europa han sido y son muy utilizadas. En varias partes podemos ver que mantiene en buena proporción el jaspe del acabado del cerrojo.

La culata de madera de nogal y ha sido realizada en dos trozos y unida por un inserto, su fisonomía recuerda a los Mannlicher Schonauer o los rifles Mauser B, pero en realidad ésta es mucho más antigua y retrocede en el tiempo hasta los Dreyse que ya llevaban espejos laterales. Es destacable el schnabel, así como su distintivo guardamonte de cuerno de búfalo. También llama la atención un detalle que se mantiene desde las armas de avancarga: un pasador que une el cañón a la culata.

Su cañón es de 61 cm. con lo cual aprovecha bien el cartucho 9,3×62 y sobre éste hallamos un alza sencilla con un único librillo. Su punto de mira lleva un inserto de latón y está encumbrado en una rampa.

 

El cartucho 9,3×62

Con el sabor de tiempos pasados

Hoy en día muchos lo tienen como una antigualla, craso error. De hecho, fue el más utilizado en las colonias africanas y belgas, ya que su potencia muy próxima al .375 Holland and Holland lo hacía idóneo para la caza de grandes animales. No olvidemos que hasta hace relativamente poco la firma alemana RWS fabricaba este cartucho con punta blindada para elefante. Sin embargo, al ser prohibido hace unos años, como todos los calibres inferiores al .375, para la caza de este paquidermo y también para el búfalo, quedó fuera de la “carrera”. Pero, antes de la prohibición supo abatir muchos de estos grandes animales de África, como así también en el continente asiático, como en la Indochina Francesa donde cientos de búfalos sufrieron sus efectos.

En la actualidad, es un cartucho ideal para la caza mayor en montería con proyectiles como los RWS KS o Norma Vulcan de poco peso, ya que la fauna ibérica no amerita proyectiles superiores. Muchos cazadores creen que por disparar proyectiles más pesados obtienen mejores resultados, pero en nuestra fauna obtenemos poca expansión. Pero, si deseamos abatir presas mayores, como alces y osos, aquellos de 286 grains o más, como los fabricados por las firmas mencionadas son ideales.

 

En el campo de tiro

Cinco disparos sin visor a 50 metros.

Utilicé munición Norma Vulcan de 232 grains, que es mi favorita para la caza en Europa; en este mismo peso encontramos la Oryx, pero ésta ha sido desarrollada para animales más duros que los que podemos encontrar por estos lares. La elección de los 232 grains de peso también obedece a que con un retroceso menor puedo hacer más y mejores disparos, lo cual sirve para comprobar la precisión de este rifle, que si no tiene los cien años está próximo a cumplirlos.

Como el rifle no tenía visor, a pesar de llevar tres bases, lo probé a 50 metros con apoyo. Debo decir que el doble disparador es muy bueno, como así en su modalidad simple y pude obtener buenos blancos, como el que publico.

Qué duda cabe que las armas clásicas tiene un embeleso único, como así también la posibilidad de mantener su precio y muchas veces incrementarlos.

Saúl Braceras

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